La segunda razón por la que parece adecuado que “El Toro” Vuoso no se mueva de la Laguna es que la fase crítica de las elminatorias mundialistas está encima de los “tricolores”, y creo que Matías requiere de un poco de tranquilidad emocional para intentar una convocatoria más y auxiliar de manera efectiva a la calificación.
A juicio de un servidor, es uno de los 5 ofensivos mexicanos que aportarían el kilo de cascarón gallinero que hace falta en la ofensiva “azteca” y se concentra lo suficiente puede fabricar jugadas llenas de poderío y recursos técnicos, porque de que el señor trae futbol en los pies, lo trae.
“Le debo mucho de las cosas que tengo a Santos, mi tranquilidad económica y social, mis hijos crecieron acá, son muchas cosas y tirarlo por un capricho que no es mío, no vale la pena”, fueron las exactas palabras de Vuoso cuando se le inquirió sobre las razonas por las que a final de cuentas permaneció con los Guerreros.
Es todo un EJEMPLO DEL MAL EJEMPLO
Las disputas actuales en el equipo ciclista Astana entre Lance Armstrong (EU) y Alberto Contador (España), estaban cantadas desde que se supo que el norteamericano, siete veces ganador del Tour de Francia, llegaría a las filas de la escuadra originaria de Kazajistán. Todos nos preguntábamos cómo se decidiría, a quién le entregarían la estafeta de capitán y por lo tanto a favor de cuál de ambas figuras (los dos con un ego del tamaño de la Torre Eiffel) correría el resto de los compañeros.
En las primeras discusiones, Armstrong zanjó el asunto declarando que él sólo volvía a la actividad para promocionar su Asociación Civil, que recauda fondos para combatir el cáncer, y reconocía que el ibérico Contador era el “ciclista más fuerte del mundo”.
Pero después de las primeras nueve etapas de la prueba gala, justo cuando se desencadenará lo más pesado del recorrido, resulta que el “bien portado” Lance ya cambió de opinión y quiere otro pedazo de gloria, es decir, arrebartarle su “lugar de honor” al ciclista con mayor futuro en el circuito y ganar su octavo Tour, aunque ello signifique armar una grilla gigantesca en la que acabarán pesando más las influencias de Armstrong y el dinero de su patrocinador. ¡Lo que es capaz de hacer un deportista por simple y oscura vanidad!
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