- Guerra sucia no es.
- Pues… yo tengo mis dudas.
- Lo que sí, es una cochinada.
- Ahora sí ya no entendí.
- ¿Por qué?
- Dice usted que no es una guerra sucia.
- Efectivamente.
- Pero sí, que es una
cochinada.
- Absoluta.
- ¿Me lo puede explicar, por favor?
- Si los señores ex gobernadores de Tamaulipas están siendo investigados, es que debe haber razón en ello.
- De acuerdo totalmente.
- Y si la hay, entonces la Procuraduría General de la República, está haciendo lo que le corresponde.
- También estoy de acuerdo con ello.
- Y si las cosas se están haciendo conforme a Derecho, quiere decir que se está cumpliendo con la ley.
- Claro. Y de ninguna manera cumplir con la ley y aplicar la acción de la justicia, debe considerarse una guerra sucia.
- Ya veo que estamos de acuerdo, profesor.
- Sí, pero hay un detalle.
- ¿Cuál?
- La casualidad de que inician estas investigaciones justamente en un año electoral. Y no un año electoral cualquiera, sino el año en que el PAN tiene
aparentemente todas las de perder en su lucha por conservar el
poder.
- Digamos que la presidencia. Poder de ninguna
manera.
- ¿Por qué?
- Porque no ha podido dotar al pueblo con educación, trabajo, seguridad, salud, oportunidades… no ha podido nada. ¿Cuál poder?
- De acuerdo. Y justamente después de que les funcionó con Humberto Moreira, se lanzan contra otros personajes destacados del PRI. Eso es guerra sucia.
- No, eso es una cochinada. Esperar a que vengan los años electorales para investigar a los presuntos defraudadores del pueblo y saqueadores del erario, es
una cochinada para el pueblo. Con el PRI es una contienda, de la cual el pueblo no tiene la culpa. Hace eso Felipe Calderón porque no le queda otra.
- ¿Le llamaría usted a esto, respuesta tardía o estrategia electoral?
- Yo le llamaría patadas de ahogado.
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