- Claro. Es parte del progreso.
- Lo que no ha crecido han sido las filas de personas que solicitan visa para ir a Estados Unidos.
- Las hay, pero se trata muchas veces debido a la necedad de personas que sin cita previa quieren a toda costa ser atendidas.
- Pero en general no han crecido.
- No, porque como ahora las citas se hacen a través de internet y hasta de agencias de viajes, por medio de estas vías se le hace saber al solicitante la fecha en que será recibido.
- Si es recibido. Porque antes todo mundo iba y hacía fila llevando sus documentos y el costo de la visa.
- Pero era un relajo. Gente tirada en las banquetas, “coyotes” que aseguraban que conseguían el permiso, vendedores de aguas frescas, gorditas, enchiladas, tacos… era un mercado persa.
- Que beneficiaba a muchos. Porque además de que mucha gente sacaba de allí para su sustento diario, también los empleados de la embajada salían a “echar taco”.
- Hombre. Hasta los marines que tenían de guardia.
- Uno de ellos por cierto era muy asiduo a una piquera en Garibaldi en donde era feliz vestido de charro y gritando yajajajay mientras cantaban los mariachi y él, como no sabía las
letras, nada más gritaba yajajajay.
- Como es usted chismoso profesor.
- Perdón. Fue un lapsus.
- ¿Cómo se llamaba? Me refiero a la piquera, porque debe tener muy buen ambiente. El nombre del gringo me tiene sin cuidado.
- Le contaba esto para ilustrar el acercamiento que se ha dado entre el personal de la embajada americana y el pueblo.
- Pero con eso de hacer las citas por teléfono o internet, ya se amplió la banda de acercamiento. Ahora ya nada más se estrecha para robar a nuestra gente.
- Oiga sí. Tiene qué pagar la visa por adelantado y si no se la otorgan, ya se
amoló.
- Pues ahora que quieren cambiar su embajada a Polanco, la estrechez va a ser menos estrecha.
- Oiga, qué proyecto. Seis hectáreas. O sea aproximadamente seis manzanas. Y actualmente la embajada gringa no ocupa ni media hectárea.
- Tienen qué estar con lo que se espera.
- ¿Y qué se espera?
- Que el PRI salinista vuelva a “los pinos”.
- ¿Y qué con eso?
- Terminarán la labor que inició Carlos Salinas, que se le atoró a Zedillo, que no pudo cumplir Fox y que al parecer Felipe no entendió: Terminar de vender a México a los gringos.
- ¿Y para qué quieren una embajada de seis hectáreas?
- ¿En dónde quiere usted que alojen a los soldados que vendrán a defender sus posesiones?
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