¿Usted cree que no es importante que nos preocupemos por la pornografía que existe en internet? Si nunca ha navegado por las páginas que ofrecen sexo explícito, no se imagina lo que hay en ellas. Millones de fotos y videos de todo tipo, no solamente mostrando genitales, sino presentando actos sexuales de mil formas, a cual más fuertes y degradantes.

Y no crea que soy conservador o tradicionalista. Es más, puedo decir que tengo muchos años estudiando las diferentes manifestaciones de la sexualidad.

Y aún así, me siento alarmado cada vez que navego por esas páginas. Pero de todos esos recorridos, los que más angustian son los que presentan videos de pornografía infantil.

Permítame comentarle una noticia reciente: Entre enero y septiembre de 2010, la fundación española Alia2 rastreó, mediante un programa informático bautizado como “Florencio”, algunas de las redes de pedofilia, llamadas P2P, más populares de la red y obtuvo una estadística aterradora: Los países del mundo que más consumen pornografía infantil son, en primer lugar, Estados Unidos, en segundo, España y en tercer lugar, México.

En total, “Florencio” halló 421.368 archivos de pornografía infantil en la red. Estados Unidos tiene 86 mil 767, 21%; España, tiene 47 mil 742, 11% y México, con 31 mil 433, el 7%.

El estudio de Alia2 prueba que la distribución de pornografía no es un problema más, sino una amenaza permanente y difícil de combatir, por la falta de recursos y la pobreza de las leyes, tanto internacionales como nacionales, para luchar contra esta manifestación de las conductas perversas, enfermas del ser humano.

Pero esto no es lo más terrible de todo, sino la enorme facilidad mediante la cual usted, yo o cualquier persona (incluidos sus hijos), pueden bajar videos de pornografía infantil de la red. Un joven internauta me dio sin problemas las claves de acceso más populares, junto a las instrucciones para entrar a ellas.

Los videos duran de 30 segundos hasta más de media hora de abusos, humillaciones y destrucción de la dignidad y la estabilidad emocional y física de esos pequeños.

Y todo sin costo para usted. Completamente gratis. Tal vez la más perturbadora con la que me encontré fue una con duración de casi cinco muy largos minutos de la peor de las infamias.

¿Quiénes son los que buscan en internet estas imágenes? Primero, los curiosos, entre los que se encuentran niños o adolescentes, que se pueden topar con ellas casi accidentalmente y aun cuando no las vean de continuo, los perturban y les dejan una huella psíquica a veces imborrable, que les podrá ocasionar disturbios futuros de leves a graves.

Segundo, los adictos, pedófilos, realmente interesados en contenidos de sexo con menores, que buscan y disfrutan este material y que acaban cayendo en las redes del intercambio, distribución y, en 30% de los casos, terminan poniendo en práctica lo que ven en esas páginas. Si bien sólo 10% usa la violencia, el resto lo hace con engaños y regalos.

Los pederastas, víctimas tal vez de abusos sexuales en el pasado, están fijados afectivamente en la infancia, tienen un bajo nivel de autoestima, presentan bloqueos significativos en el desarrollo de la sexualidad normal por miedos sexuales profundos y generalmente utilizan sustancias desinhibidoras como el alcohol o bien padecen trastornos impulsivos.

Deben someterse a prevención terapéutica, si aún no han pasado a la acción, o a la intervención correctiva si ya lo hicieron. Están enfermos. Debemos tratarlos como a tales, pero sin permitirles propagar su infección.

Y también debemos exigir los medios y las leyes para que se eliminen de la red esos videos que solamente nos degradan a todos, por verlos, por permitirlos o por realizarlos.
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