Lic. Carlos Chávez y Pacho

En los momentos actuales, la educación en México parece no estar cumpliendo con su función social, ha dejado de liderar la enseñanza, perdiendo calidad y competitividad. En este sentido, la educación no sólo debe trabajar por educar a los estudiantes, sino también incidir en el desarrollo de la familia y la comunidad, luchando por convertirse en un espacio de encuentro afectivo y solidario, de confianza, seguridad y establecimiento de relaciones humanas, que al mismo tiempo propicie acciones lo suficientemente atractivas, que enfaticen el trabajo colectivo, destacando los nuevos conceptos de vanguardia educativa y de aplicación de valores.

Bajo estas condiciones, no es difícil entender que en la última clasificación mundial de Educación y sólo para compararnos con diez países latinoamericanos. En los últimos años nos han rebasado, tanto en calidad como en modernidad, dejándonos en la novena de diez posiciones analizadas.

País, lugar (mundial) y puntuación: Estados Unidos 7º, 5.57; Canadá 9º, 5.50; Costa Rica 44º, 4.42; Chile 45º y 4.40; Uruguay 50º y 4.31; Argentina 55º y 4.20; Brasil 58º y 4.14; Colombia 71º, 3.89; México 74º, 3.86; Venezuela 83º, 3.71

SÓlo para compararnos con un país europeo, veamos el caso de: Suecia 3º, 5.76.

Este Último, rankeado de manera superior, al mejor de América, es decir, Estados Unidos, el cual se ubica en el séptimo lugar mundial, mientras que México ocupa el 74, o sea 10 veces por debajo de la Unión Americana, lo que hace incentivar un reto por demás colosal, en el que todos los que estamos involucrados de una u otra manera en la educación.

tendremos que enfrentar en condiciones de excelencia ética, con alto sentido profesional y mucho talento, sí deseamos mejorar nuestra condición educativa mundial, que hoy es verdaderamente patética.

Como se puede observar, a la educación no sólo le basta ser eficiente, sino que además, debe ser eficaz y competitiva, estas categorías son necesarias y complementarias entre sí, por tanto, hay que agregar que deben aplicarse criterios de calidad, para que los centros educativos respondan a las necesidades de su comunidad, en condiciones altamente estratégicas y de acuerdo a los criterios de pertinencia.

Estas circunstancias de cambio, sólo se lograrán sí somos capaces de transformar los estilos y las formas de educación en todos los niveles, especialmente en aquellos, donde se requiera un nuevo enfoque estratégico.

Por lo cual, debemos definirlo como una actitud extrovertida, voluntaria, anticipada, crítica y abierta al cambio, donde la calidad de vida juega un papel preponderante en la educación formal y cívica, respetando la libertad de acción.

Este enfoque, no hace obsoleta la dirección tradicional, sino que le da una nueva orientación a las dimensiones tácticas y operativas. Por tal razón, hay que tener una cualidad prospectiva, en donde los valores sirvan de marco axiológico, con cambio de actitudes, manteniendo un enfoque abierto, capaz de satisfacer las necesidades de la comunidad y ajustando el rumbo que debamos darle al nuevo sistema educativo.

Para acentuar esta posición, diremos que la esencia de toda estrategia, es propiciar el cambio, dar lugar a un proceso de toma de decisiones para la movilización de los recursos con que se cuente, para pasar de un estadio actual, a otro superior altamente deseado.

Por supuesto que existen muchos más conceptos a considerar, todos enfocados a que la educación en México retome su nivel de excelencia que antaño tuviere y que le permitió en su momento sostener un liderazgo regional e internacional.

por tanto, deseamos convocar a todos los actores económicos, políticos, sociales y académicos a emprender una gran cruzada en favor de la educación en México, que a corto y mediano plazo nos permita romper los viejos paradigmas y nos sitúe de nueva cuenta en la cúspide de la educación regional y mundial.

Hagamos un esfuerzo por entender, que el proyecto educativo nacional, tiene como finalidad la transformación institucional y del entorno, contribuyendo a enfrentar la democratización del proceso, la descentralización y la autonomía, así como la concepción prospectiva del proceso y los cambio que en el orden económico y social se requieran, en especial, para estar en condiciones de enfrentar en primera instancia a los países latinoamericanos.