La fantasía sobre el padre, puede incluso solapar la violencia sexual de la mujer sobre sus propios hijos e hijas

Los primeros tacones, el primer maquillaje y hasta el primer coqueteo de las mujeres es un remedo de las técnicas de conquista de sus madres, y las hijas lo hacen mientras superan el complejo de Elektra, ese que eleva el amor hacia el padre y hace rivalizar con la madre.

Se dice que este complejo en realidad es el mismo que el de Edipo, desarrollado por Sigmund Freud, pero años después, el sicoanalista Carl Jung lo acuñó para definir el proceso en las mujeres que se presenta más marcadamente entre los cuatro y seis años de edad, cuando las niñas descubren que no tienen pene y se da lo que los expertos llaman “envidia del pene”, ese deseo de obtener lo que este órgano sexual simboliza.

Esta es la causa de que las niñas se alejen de las madres y se dé el acercamiento hacia el padre. Sin embargo, llegando a los siete u ocho años, la pequeña se identifica nuevamente con la madre; comienza a vestir y hablar como ella o incluso, a usar sus cosas quedando el complejo de Electra superado.

Cuando esto ocurre así, la mujer hará elecciones de parejas correctas y alejadas de la figura paterna concreta, aunque quedan rasgos inconscientes del padre en dicha selección.

También, si se desarrolla correctamente la conciencia de género, se identifica lo que socialmente distingue a hombres de mujeres y sus roles, además de que podrá diferenciar estereotipos.

Cuando el complejo de Electra no es resuelto, durante la adolescencia pueden haber dificultades tanto para vincularse con otras mujeres, así como para tomar decisiones en la elección de pareja. También son probables los cuadros de histeria o neurosis como la angustia y ansiedad generalizada.

Se ha documentado que algunas mujeres llegan a caracterizarse por una constante búsqueda de atención, intentando encontrar de forma inconsciente al padre fantaseado. En casos extremos podrían darse disfunciones sexuales como la frigidez o la anaorgasmia.

Si logran ser madres, el círculo vicioso se invierte, y llegan a ver a las hijas como rivales que les quitan el afecto de los maridos. Una de las evidencias más graves es cuando el padre abusa sexualmente de la hija y la madre no hace nada para protegerla. O bien, si tienen varones, llegan ser en extremo posesivas.

Tanto el complejo de Edipo como el de Electra se centran en un cambio de personalidad para ser resueltos; así, lo más conveniente es que se acuda con un sicólogo para resolverlo si ya se es adulta, ya que las pacientes deben tomar conciencia de sus aspectos reprimidos para reelaborarlos de manera adaptable a su realidad.

Tarea Kamasutra

En la guerra y en el amor todo se vale, y si de gozar el sexo se trata, nuestra imaginación es el límite. El Kamasutra siempre recomienda que se prepare de forma especial el lugar para la sesión erótica, así que planear hacerlo debajo del agua puede implicar escenarios diversos desde la tina del baño, un jacuzzi, la alberca o hasta la playa. Lo importante es tener en cuenta que la privacidad en algunos casos es muy poca. La ventaja que tiene hacerlo con ambos integrantes sumergidos es que los cuerpos pesan menos y muchas posturas, que fuera del agua implican resistencia, pueden hacerse aquí. Por ejemplo, él puede permanecer de pie cargando a la mujer que pone sus piernas alrededor de la cintura de él, mientras se abrazan, en esta forma se lleva a cabo la penetración. Si se está dentro de una tina ella puede recostarse de lado y abrir las piernas como “tijeras” mientras él, hincado, lleva a cabo el coito; esta postura, además de sensual, es muy satisfactoria, ya que el ángulo en que se estimulan los genitales es distinto al convencional. Los más audaces pueden hacerlo sentados cara a cara sobre un salvavidas, lo más complicado es mantener el ritmo sin caer al agua.