A la misión le podemos denominar propósito superior. Pero, ¿qué no es necesariamente tu propósito superior? Lo que los demás esperan de ti; lo que los demás dicen que deberías hacer; relativo a tu área de especialidad académica o profesional; una habilidad muy desarrollada en ti; inspirado en la culpa o el deber; una oportunidad que aunque parece muy buena no te convence del todo; un camino probado; un camino seguro y libre de riesgos.
¿Cuáles son algunas características de tu propósito superior? Te inspira profundamente; te llena de energía; es un reto, no es fácil pero tampoco imposible; se puede definir a largo plazo; te da un sentido de dirección, es una brújula interna; su cumplimiento puede ser puntual y de tiempo definido pero generalmente es abierto y de tiempo indefinido; disfrutas plenamente su realización, no sólo el resultado, sino el proceso mismo. ¿Qué hacer entonces para encontrarlo? Primero déjame preguntarte: ¿Has ido a un restaurante donde te ofrecen pequeñas muestras de diez o más platillos distintos? ¿Qué sucede si después de probar los diez, uno de éstos te gusta muy por encima de los demás? Obvio... pides más de este platillo, o regresas una segunda o tercera ocasión por más.
Pero, ¿qué sucedería si nunca tuviste oportunidad de probar los diez platillos distintos y acudes a otro local? Ahora sucede que la carta está muy limitada ya que sólo aparece uno de los diez platillos. Casualmente resulta ser el que menos te gusta. Pero ojo, recuerda que no tienes punto de comparación, porque nunca has probado los otros nueve. Ahora, lo más probable es que, a falta de opciones, te acostumbres y te conformes con dicha opción, aunque a la vuelta de la esquina se encuentre aquel restaurante que ofrece diez opciones, una de las cuales te encantaría y te haría mucho más “feliz”.
Esta metáfora nos da una idea muy aproximada de lo que sucede con el propósito de vida. Rara vez lo vamos a encontrar de forma mágica, lo que hay que hacer es salir a investigar, a buscar. Lo hacemos a través de la lectura, explorando, intentando cosas nuevas. Y respecto al miedo que tenemos a abandonar nuestra seguridad, aquel trabajo actual que paga las cuentas, es importante considerar lo siguiente: no tienes que renunciar. Usa tu tiempo libre para investigar, para explorar, para hacer pruebas y experimentos de riesgo controlado.
Por ejemplo, quien tuviera un trabajo administrativo que no le llena al 100% pero que sueña con una carrera en biología marina, podría inscribirse en un curso vía Internet para conocer más sobre el tema y con el paso del tiempo desarrollar una carrera en dicha rama. (Continúa mañana)...
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