“El secreto para ser buen bateador es tratar a los lanzamientos como si fueran muchachas: Verlos bien, y seleccionar lo más atractivo”... Tony Gwynn.-

Alejandro Hernández, de las Negritas, Zulia, opina: “Estoy de acuerdo en que El Salón de la Fama no es para peloteros buenos si no para los fuera de serie. Pero así como algunos deberían estar y no están, los hay que no deberían pero están. Pienso qué David Concepción debería estar. Era el capitán y el líder de un equipo lleno de estrellas, y dejó muy buenos números. También creo que Omar Vizquel no debe llegar. Otro caso es el de Jorge Posada. Un periodista de ‘la verdad’ publicó que lo único contra la posible llegada de Jorge Posada al Salón de la Fama era que nunca ganó El Guante de Oro. Y usted señala cómo Keith Hernández, con 11 de esos trofeos, y el liderato en dos equipos diferentes hasta ganar Series Mundiales, no fue elegido”.

Marcos Ortiz, de México, D.F. pregunta: “Hay dos versiones sobre el origen del ‘Lucky Seven’ o el séptimo de la buena suerte. Una en la Serie Mundial de 1929 Cachorros-Atléticos, y otra por el Presidente número 27 de los Estados Unidos, William Howard Taft, en el Griffith Stadium de Washington. ¿Cuál es la verdad?”

Amigo Maco: La mayoría de los historiadores aceptan como real lo del presidente Taft, quien era tan voluminoso, que pesaba 300 libras. Un real fanático del beisbol, que permanecía todo el juego en su sitio. Aquella tarde, del verano de 1910, en el estadio de Washington, después de la primera entrada del séptimo inning, perdían los Senadores 5-1 con los Medias Blancas, y el Presidente se puso de pie, por lo que la mayoría de los espectadores pensaron que se iría, y también se pararon en señal de respeto. Lo que hizo Taft fue estirar sus piernas acalambradas, dar unos pasitos o volver a sentarse. En seguida comenzaron a hacer carreras los washingtonianos, y terminaron ganado 7-5. Entonces se dijo que era de buena suerte el ejercicio después de seis innings y medio de juego. Así nació la tradición, que se respeta hasta en los palcos de prensa de Grandes Ligas.

Braily Rodríguez, de Caracas, pregunta: “¿Qué opina sobre El Rey del Jonrón, Sadaharu Oh, y merece Pete Rose estar en el Salón de la Fama?”

Amigo Berre: Sadaharu, con 868 jonrones, dio a conocer, gracias a esos números, los estadios de Japón, a los cuales señalaban como muy pequeños. Y resulta que las distancias del home-plate a las bardas son de Grandes Ligas. Para mí es de los héroes del beisbol, a la altura de Babe Ruth. Y Pete Rose, sí debería ser elevado al Salón de la Fama.
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