Los pronósticos no pueden ser más desalentadores. Y, sin embargo, ni uno solo de los postulantes presidenciales –tres del PAN, dos del PRI y dos más por una izquierda francamente erosionada por la división-, ha presentado salidas viables para enfrentar una eventual catástrofe nacional como la que previenen, desde ahora, las organizaciones no gubernamentales del exterior. Lo menos que adelantan es la posibilidad de una “cooperación” militar estadounidense lista a convertirnos en una especie de regencia o virreinato con cargo a la historia desmantelada de la soberanía. Y para tal, desde luego, no estamos siquiera remotamente preparados.
A veces me sorprende la actitud de un gobierno, el de Calderón en concreto, al disponer una abierta persecución fiscal contra dos millones de causantes, a 600 mil de los cuales les han llegado “cartas” de invitación a regularizar sus ingresos so penas corporales a partir de abril de 2012, exactamente tres meses antes de la contienda federal. Es obvio que quienes sean motivo de acoso tal no estarán dispuestos a prolongar su agonía sufragando por el PAN, mucho menos si el candidato resulta el ex secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, favorito presidencial y hacia dentro del PAN contra las encuestas generales que sitúan a Josefina Vázquez Mota muy, pero muy encima. La democracia panista tiene sus secretos y vaya si los aprovechan. Alegarán los responsables del gobierno que sus actuaciones no se pliegan a los tiempos electorales, falacia repetida una y otra vez por cuantos han dañado severamente la economía nacional con sus experimentos financieros desde los inolvidables tiempos de José López Portillo. Sólo que la sociedad en su conjunto ha madurado lo suficiente para no caer de nuevo en falacias y lugares comunes. Pero, además, las inquietudes soterradas entre los miembros del ejército y la marina –así, en minúsculas, señores correctores-, anuncian posible enfrentamientos cuyos saldos reducirán la esfera de influencias de un mandatario cuya gestión está ya en fase terminal y sólo busca rescatar un poco de lo perdido. Estoy cierto de que si la señora Vázquez Mota no es la abanderada panista, la propia militancia de este partido reaccionará contra la imposición. Sin embargo, como están las cosas, tal no parece preocupar a la cúpula gobernante empeñada en llevar adelante a Cordero –Pascual, en este caso, por cuanto podríamos asumir su divino sacrificio-, como si desde las alturas la percepción de la realidad fuera dramáticamente distinta.
Son de temer igualmente, tras la experiencia michoacana y la caída del helicóptero en que viajaba Francisco Blake Mora el pasado viernes, los chantajes de las mafias dispuestas a negociar en todo momento con tal de contar con rutas libres y hasta con puentes –como el Albatros, sobre el río Balsas-, para acortar sus tiempos de entrega en la frontera donde los cargamentos ilícitos se diluyen o fragmentan gracias a padrinazgos de enorme influencia en el Capitolio. ¿O será este sitio, por ende, en donde se concentran los grandes secretos de las mafias intocables?¿Sabrán allí, por ejemplo, en donde se refugia Joaquín “El Chapo” Guzmán cuyo capital multimillonario puede ser muy útil a los grandes consorcios de Wall Street o en la reconstrucción de las Torres Gemelas de Nueva York?
No existe renglón de la vida institucional que no avizore una crisis severa para el segundo semestre de 2012, cuyo cenit estará marcado por las elecciones presidenciales, además de las estatales en catorce entidades y el Distrito Federal, con seis boletas por llenar por un electorado obviamente confundido. Hace unos días, la discusión, entre un grupo de colegas expertos en materia electoral, se centró en si serían o no anuladas las boletas marcadas por distintas opciones partidistas con el mismo candidato, un debate muy superado pero incierto a partir de las reformas últimas no suficientemente estudiadas ni, mucho menos, explicadas. Obvio es que los movimientos sociales, como Morena, deberían aglutinarse en un solo casillero; y lo mismo las coaliciones entre el PRI y el Verde y el PANAL. El PAN, a final de cuentas, parece que se quedará solo en el ámbito nacional pero no así en algunos distritos, municipios y estados, en donde podrían darse alianzas, al estilo del 2010, en plena hecatombe de valores y exaltación de contradicciones.
El caso del Estado de México, bastión panista, es especialmente significativo por cuanto vuelve a sugerirse que en municipios claves, el PAN y el PRD podrían unirse para sitiar al PRI en uno de sus territorios estelares y hacia donde ahora, después de la catástrofe de Coahuila, se dirigen los expertos en marketing político de importación protegidos y financiados por la administración del “demócrata” Calderón.
Debate
Con los acontecimientos recientes, es obvio que parecen enfriarse otros casos, como el de Coahuila, cuya descomposición comenzó, precisamente, el 4 de marzo pasado cuando Humberto Moreira Valdés asumió la presidencia del CEN del PRI. Es día, la delegación coahuilense comenzó a recibir llamadas a los celulares, francamente alarmantes, sobre tiroteos por distintos rumbos de Saltillo. Ello fue lo que retrasó la llegada del dirigente mencionado al acto de su exaltación y fue evidente que su rostro estaba descompuesto, como fuera de sitio, traduciéndose su estado de ánimo a un discurso superficial, con más salutaciones que cuestionamientos. Recuérdese que Moreira fue acaso el gobernador que más veces reparó ante Calderón durante las giras de éste por la norteña entidad.
Poco después comenzaron, en línea, los incendios en las zonas boscosas de Coahuila, cuyas indagatorias están de hecho detenidas pese al alcance del mal hecho: 380 mil hectáreas fueron devastadas a diferencia de las tres o cuatro mil que, normalmente, se quemaban por el estío. Lo peor del asunto es que trascendió que algunos de estos desastres fueron intencionales, esto es provocados, para destruir las casas de montaña de algunos elementos vinculados con el poder estatal. La dedicatoria, entonces, no admitía duda alguna, en plena recreación de tortuosidades.
Todo ello coincidió, como adelantamos, con la presencia de Antonio Solá, ahora mexicano por decisión discrecional del presidente Calderón, quien además fraguó las investigaciones sobre los injustificables desvíos multimillonarios de la administración moreirista –en conjunto ya sobrepasan los 40 mil millones decesos-, y la existencia de documentación falsa. Pues bien, un día antes de la caída del helicóptero en el que viajó Blake, un sobrino del gobernador substituto, Jorge Torres McGregor, fue asesinado con una saña pocas veces vista: cuarenta balazos sobre su cuerpo. La vendetta tiende a revelar, y esto es lo grave, la vinculación de las mafias... como posiblemente igual en el caso de Blake Mora.
La Anécdota
Si el toro de lidia pudiera hablar acerca de su destino, estoy cierto que escogería morir en el ruedo y no en la sordidez de un rastro donde se le apaleara ni como consecuencia de la emboscada de los cazadores furtivos o deportivos.
Me cuenta el doctor Luís Castañeda Galindo:
--De cualquier forma, sea en la plaza o en el rastro, las reses van a morir para proporcionarle al hombre las nutrientes y vitaminas animales necesarias para su supervivencia. Además, debemos considerar que es un animal hiperhérmico, esto es que tiene mucha sangre, lo que explica, entre otras cosas, la suerte de varas, destinada a desintoxicar al toro y evitar su muerte por asfixia precisamente ahogado en su propia sangre brava.
Hay otras muchas razones a considerar contra la ignorancia mayoritaria sobre el espectáculo taurino. Perdónenme mis amables lectores por insistir en un tema que significa gran parte del arraigo a nuestras tradiciones y orígenes. ¿Sólo prevalecerán el “Halloween” y “Santa Claus”?
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