¿Cuántas cuentas bancarias ha abierto en su vida? No cuente la de nómina, le hablo de esas que abre quizás con la intención de convertirla en una de ahorro y que, inexplicablemente, olvida.

Muchos pensarán que es una exageración decir que se olvida una cuenta bancaria con fondos, pero pasa y mucho más seguido de lo que se piensa.

Administrar esas cuentas que no tienen movimientos también es una responsabilidad como consumidor, ya que al no hacer uso de ellas genera gastos de operación innecesarios, además de las molestias que el banco pueda provocarle al requerirle su atención sobre su manejo y algunas promociones.

La Asociación de Bancos de México precisó que los tarjetahabientes que no hayan registrado movimientos en ciertas cuentas que tienen dinero aún, disponen de hasta seis años para recuperar esos montos, de otra manera irán a parar a la beneficencia.

Las cuentas que se encuentran en una situación como ésta, sin registrar movimientos, generalmente están a nombre de niños o de personas que ya fallecieron, en cuyas circunstancias, luego de tres años de que no se “mueve”, los montos pasan a la cuenta concentradora que cada banco tiene.

Según Condusef, aunque esto ocurra, el dinero puede ser requerido por los titulares o beneficiarios, pues según la Ley de Instituciones de Crédito, permanecerá por tres años más (hasta febrero de 2014) en la cuenta para que pueda ser reclamado por su dueño.

Luego de este periodo prescribe a favor de la beneficencia pública y su dueño original ya no podrá recuperarlo por ninguna vía. Así que dé una revisadita a todas esas tarjetas que tiene guardadas por ahí, y verifique que ninguna de ellas haya quedado con saldo, y proceda a desecharlas asegurándose que las cuentas sean canceladas por la institución bancaria.

¡Fíjese bien!

Los efectos de concentrar los montos “olvidados” durante tres años son que el ahorrador recibirá un interés equivalente a la inflación y que el banco dejará de cobrar comisiones, de enviar estados de cuenta y de dar otro tipo de servicios vinculados con la misma.

Estos reclamos se podrán hacer en cuentas con montos menores a 300 días de salario mínimo, es decir, entre 15 y 20 mil pesos.

Si el monto es superior a estas cantidades, éstas deberán ser concentradas en una cuenta global (concertadora) en el propio banco, sin perder su registro histórico individual y no prescribirían a favor de la beneficencia pública.

Los bancos tienen la obligación de dar un aviso fehaciente a los clientes 90 días antes de pasar su dinero a la cuenta concentradora.

La Asociación de Bancos de México no posee cifras relativas a las cuentas concentradoras ni de las que se transfieren a la beneficencia pública, debido a que el Artículo 61 de la Ley de Instituciones de Crédito sólo permite a los bancos notificar de las mismas a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.