En el Siglo 21 hay dos aparatos contadores que corren a toda velocidad.

Uno marca el paso de los segundos, de las horas, en el reloj mundial.

El otro va acumulando los costos de la vida diaria de cualquier familia.

Amanece y ya debe una porción de su ingreso a la CFE, a la empresa del agua.

Hacienda ya le apuntó unos pesos de deuda, otros el estado y otros más los municipios. Añada unos pesos prorrateados del costo de la despensa y el transporte.

Pregunte si cambió la velocidad del gasto por alza de la gasolina y las tortillas.

Cuenta fatigosa para el que tiene empleo o negocio y familia que mantener.

Pero calvario no resuelto y asfixiante para el que sigue sin empleo.


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