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Juan Latapí
Juan Latapí
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18 Septiembre 2016 03:10:18
¿De cuál México hablan?
EN DÍAS PATRIOS TODOS GRITAMOS vivas a México, cada quien a su manera, ya sea con fervor por nuestros héroes o por el orgullo de haber nacido en esta tierra, o por la alegría y emoción de estar en una plaza gritando o por el simple reventón, pero eso sí, todos vitoreamos a México.

TENEMOS CLARO QUE VIVIMOS EN un país que es muchos países a la vez, con gran diversidad cultural, de colores y sabores, con enorme riqueza humana y territorial.

SIN EMBARGO, LO QUE NO está muy claro es de cuál México estamos hablando, principalmente el que se menciona en el discurso oficial. Pero de lo que no cabe duda es que están hablando de otro país diferente; o al menos así parece.

TAL VEZ SE REFIEREN AL México de la impunidad, en el que nunca pasa nada aunque suceda de todo, en el que se puede endeudar escandalosamente un estado y no pasa nada, o en el que el influyentismo somete a la Justicia con mil triquiñuelas, o en el que la piratería es vista como algo normal, en el que plagiar obras de terceros no tiene consecuencias.

A LO MEJOR ES EL México de la corrupción, donde quien no tranza no avanza, en el que la burocracia no funciona sin su correspondiente moche, en el que la Justicia es un artículo de consumo disponible al mejor postor, en el que dinero mata carita, en el que se cree que un cargo público sirve para enriquecerse como si se tratara de una carrera contra reloj.

TAL VEZ ES EL MÉXICO en el que los derechos humanos son violentados, en el que la tortura es una práctica común de las policías para obtener confesiones; el de las desapariciones forzosas, el de la re victimización de las víctimas de violación, el de la discriminación y del del bullying, o el de negar y entorpecer sus derechos de preferencia sexual.

O SE TRATA DEL MÉXICO de las mentiras en el que nos prometen disminuir los precios de los combustibles y los aumentan lo mismo que la luz, o es el de que somos una de las más importantes economías emergentes mientras el peso se devalúa y la pobreza avanza, en el que la deuda pública casi se duplicó durante los últimos cuatro años y el crecimiento del país es mínimo.

O EL MÉXICO DE QUIENES menos tienen, que aunque trabajen de sol a sol difícilmente cubren sus necesidades básicas de alimentación y salud, en el que los niños tienen que dejar de estudiar para ayudar a la economía del hogar, si es que tienen hogar; el de esas personas que sólo nos acordamos de ellas cuando hay elecciones o aparecen en la nota roja.

O SOMOS EL MÉXICO DE la violencia, del sacrificio humano a Huitzilopochtli, el del altar de calaveras humanas, del culto a los difuntos, de los desmembrados y decapitados, de los desparecidos y de los feminicidios.

TAL VEZ SE REFIEREN AL México del engaño en el que nos dicen que invitaron a Trump para que conozca mejor a México; en el que lo que se dice no corresponde con lo que se hace, en el que los líderes obreros son todo menos obreros, en el que nos prometen mejorar los hospitales mientras por el otro lado recortan severamente el presupuesto. Pero eso sí, el presupuesto para los diputados aumentó.

O A LO MEJOR SOMOS el México que pone su honor cada vez que juega la selección nacional y aunque cada cuatro años nos pongamos la verde, gritemos y festejemos acabamos por no pasar de donde mismo.

A LO MEJOR ES EL México de los pretextos del “mañana te pago”, el del chisme y del rumor, el de los todólogos en el que todos opinamos de todo aunque no sepamos.

O TAL VEZ SE REFIEREN al país en el que la finalidad de sus gobernantes es conservar el poder, que permite que sinvergüenzas acumulen bajo su sombra incalculables riquezas mientras la desigualdad es insultante.

DESAFORTUNADAMENTE TODO ESO ES MÉXICO, un país que se nos está escapando de las manos, en el que las instituciones se están devaluando, que van perdiendo credibilidad, en el muchos gobernantes no se dan cuenta de que no se dan cuenta y que dudamos de su capacidad al tomar decisiones.

PERO AFORTUNADAMENTE HAY OTRO MÉXICO –y que no es poca cosa- que cree en su país, que aún conserva su identidad, que cree en la cultura del esfuerzo, en el trabajo productivo, en la justicia, en la honestidad y en la honradez, que es hospitalario, amable, solidario, alegre y entusiasta. Sí, pero ya se está hartando.

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