Es igual que en el futbol, profesor. 

- ¿Lo van a tratar a patadas?. 

- Sí, pero… después. A lo que me refiero es que en el futbol, cuando el equipo anda mal y se rumorea que el director técnico está en dificultades, la directiva dice en conferencia de prensa que le otorga todo el apoyo al estratega. Si ya después se separa del equipo, ambas partes dicen que se debió a una decisión de índole personal, extra futbol y ya, queda como si no lo hubieran corrido. 

- Y es, según usted, lo mismo que está ocurriendo con Humberto Moreira. 

- Ni más ni menos. 

- Porque Enrique Peña Nieto dice que algo debe hacerse antes estos señalamientos, pero no dice de correrlo o de pedirle que renuncie a la presidencia nacional del PRI. 

- No, pero habla de que será una decisión personal del dirigente y comenta que el PRI lo apoyará. 

- Y él mismo. 

- Por supuesto. 

- Por otra parte, con su hermano en la gubernatura, difícilmente será llamado a cuentas. 

- Naturalmente. Para poder tener a mano todos los elementos del robo o fraude o desvío o como se le llame, el estado tendría que aportar a la investigación una serie de datos y pruebas para que ésta pudiera ser debidamente integrada y fundarle cargos a Humberto. 

- Pero si como gobernador quedó su hermano, es poco probable que éste apoye la investigación que llevaría a su hermano a la cárcel. 

- Se puede pensar que precisamente es que Moreira colocó a su hermano allí: Para cuidarse las espaldas. 

- No hay como la familia. 

- Elemental, mi querido Corleone. 

- Pero los panistas no van a quitar el dedo del renglón. 

- Ya se cansarán el dedo. Son iguales los rojos, los azules, los verdes, los amarillos y los del arco iris. La política tal y como se lleva en México es negocio de sinvergüenzas. Todos ellos ganan aunque pierdan y el único que nunca gana y paga todo, es el pueblo. 

- Una cosa que me intriga es: Si todo puede ser manejable y soslayable, ¿por qué quitar a Moreira de la presidencia del PRI?. 

- Porque la gente lo vería con malos ojos. 

- Pero si todos son sinvergüenzas, ¿cuál es el problema?. 

- Que todos pretenden pasar como gente decente. Imagínese usted a Peña Nieto en su discurso, en algún mitin cualquiera diciendo lo que todos han dicho, dicen y seguirán diciendo: “Nadie por encima de la ley; no me temblará la mano para ejercer justicia”, y que alguien le grite: “¿Por qué no empiezas con el presidente de tu partido?”. 

- Tiene razón. Sería motivo de
vergüenza. 
- No hombre. Sería motivo de coraje. ¿A qué político le gusta que le interrumpan?. Y menos a Enrique, que se sabe todo de corridito pero en cuanto lo interrumpen ya no haya qué decir. Profesor, en la política es puede ser ratero, sinvergüenza, hasta violador o lo que sea, pero atarantado, eso no se lo perdonan. A Moreira lo traen en jaque no por ladrón, sino porque lo descubrieron. ¿A que nadie ha dicho nada de Arturo Montiel, el padrino de Peña Nieto?. Y también agarró lo suyo. Pero, ¿cómo, de dónde, cuándo…?. Ése sí supo hacerlo. 
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