Sr. Francissco Juaristi Septién
Director General de Zócalo Saltillo


El pasado sábado 16 de mayo, a las 15:40 horas, parte de mi familia se dirigía a Monterrey (por la carretera Saltillo-Monterrey) a una consulta médica cuando al pasar frente a la unidad de la Universidad Tecnológica de Santa Catarina les marcó el alto un oficial de tránsito del mencionado municipio.

El oficial le comentó a la conductora que la causa de la detención era por exceso de velocidad, mostrándole el radar que marcaba una velocidad de 180 kilómetros por hora. Cabe mencionar que, como pasajeros, iban dos jóvenes, una señora de la tercera edad y un niño de 9 años (hijo de quien escribe).

Resulta ocioso contradecir ese dato del radar, pues pienso que ese vehículo familiar no alcanzaría esa velocidad por más que se lo propusiera uno.

El oficial le indicó, además, que le retendría el vehículo, pues no había pagado la tenencia de este año 2009, cosa que también es mentira pues, aunque la conductora le mostró la calcomanía que certifica el pago, el oficial se obstinó en desconocerla y continuó amenazándola diciéndole que la grúa ya iba a retener el vehículo.

Esto se daba en medio de un gran nerviosismo por parte de la conductora y, en eso, el oficial le comentó que buscara otra forma de salir del asunto. 

La conductora le pedía su comprensión y apoyo y el oficial le dijo: “Bueno. Ofrezca”.

Ella le dijo: “Sólo traigo 300 pesos para la consulta y los gastos del viaje”, a lo que el policía respondió con una gran risa diciéndole que el monto de todo eso (grúa, corralón, exceso de velocidad, falta de pago de tenencia) ascendía a más de 7 mil pesos. Y agregó entonces que, si no le daba 5 mil pesos, la llevaría a la carcel acusándola de intento de soborno.

Imaginarán ustedes la situación de presión y nerviosismo por parte de la conductora. Fue entonces cuando ella sacó de su bolsa todo el monto de dinero que portaba (3 mil 600 pesos) y se lo entregó. No cabe duda de que estos “expertos de tránsito” saben presionar a sus víctimas.

El policía, de nombre Israel, tomó el dinero y le entregó además la papeleta de la infracción por exceso de velocidad y le retuvo la licencia de conducir. Escribió en dicha papeleta que ella iba a una velocidad de 84 u 89 km por hora, también escribió su nombre y su número de oficial que parece ser 564 o 569 (Aclaro que los datos imprecisos se deben a la pésima caligrafía del oficial que escribió la boleta).

Deseo comentar, además, que este tipo de abusos por parte de los agentes de tránsito de Santa Catarina son muy frecuentes, especialmente en ese punto carretero, pues aprovechan que mucha gente de Saltillo va a Monterrey de paseo, de compras, o a otros asuntos personales, especialmente los fines de semana, y siempre verán ustedes las largas filas de autos detenidos en esa zona donde los conductores son “infraccionados” por parte de los oficiales ante un señalamiento demasiado repentino y, por lo tanto,  poco visible. Así que, de pronto va uno por una carretera libre de 80 o 100 km por hora y aparece, de improviso, un pequeño señalamiento de 60 km máxima.

Si hubiera un buen señalamiento, seguramente no habría tantas personas que caen en esa trampa “recaudadora de ingresos”.

Bueno y, si aparte de un buen señalamiento, los agentes de tránsito de ese municipio fueran más honestos y cumplieran cabalmente su función preventiva... pues otra cosa sería.

Escribo a ustedes esta carta también para prevenir a los ciudadanos de Saltillo, que cuando viajen a la zona metropolitana de Monterrey, tengan especial atención al llegar a esta "trampa recaudadora" frente a la UT de Santa Catarina.

Este tipo de abusos suceden muchas veces por la desesperación o la ignorancia de los ciudadanos o porque se dejan las cosas a la desidia.

Por ello me comuniqué al Municipio de Santa Catarina con la C.Verónica Benavides, secretaria particular del director de Vialidad, C. Alejandro Martínez L., para solicitarle una cita con él, la cual se realizará este martes 20 a las tres de la tarde. Espero que a raíz de esta entrevista se tomen las acciones necesarias para enmendar este abuso y evitar otros subsecuentes.

Mucho aprecio sus finas atenciones y la publicación de esta carta que, estoy seguro, servirá para evitar nuevos abusos hacia la gente de Saltillo u otros lugares que, por alguna necesidad, tiene que viajar a Monterrey o cualquier punto de su área metropolitana.

Atentamente
Roberto Jaime Contreras Cavazos
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