Mara Muñoz relata que en cierta ocasión la presidenta de Finlandia Tarja Halonen visitó su escuela, la London School of Economics. La primera mujer presidente de aquel país nórdico, electa en 2000, declaró que “una globalización más justa comienza a nivel nacional, en casa”. Este país europeo, tiene los índices de corrupción más bajos, acorde a Transparencia Internacional.

En Finlandia el acceso público a la salud y educación y el fomento a la ciencia y tecnología son temas de prioridad política. Pero más allá del discurso de Halonen, electa en dos ocasiones, Finlandia ocupa el primer lugar en calidad de la enseñanza entre los miembros de la OCDE. Esta métrica considera indicadores como comprensión de lectura, conocimiento en matemáticas y ciencias de los estudiantes de primaria. “La gente en Finlandia quiere pagar impuestos para mantener los servicios públicos”, declaró la presidenta, señalando que el combate a la corrupción es un elemento esencial para competir en un mundo globalizado. Finlandia era uno de los países más pobres de Europa en la década de los 50s y 60s, de ahí, ha pasado a ser uno de los estados con mayor prosperidad económica y niveles de desarrollo entre sus habitantes, medido, por ejemplo, a través del Producto Interno Bruto e indicadores como la pobreza infantil.

Por otro lado, Kerala es un estado situado al sur de la India, ocupa una estrecha franja de la costa suroeste. Se lo conoce por ser el estado más alfabetizado del país, con una tasa de más del 90 por ciento. Es un “milagro” de progreso con equidad. De acuerdo con el profesor del IESE Sanjay Peters, en esta región los logros sociales han sido mejores que en otros estados de la India. La tasa de alfabetización femenina es mayor que la registrada en todas las provincias de China, por ejemplo. Sanjay Peters resalta el importante papel que puede jugar el Estado en conseguir mejoras en las condiciones sociales para una población con muy poco crecimiento económico. “Por otro lado, un Estado demasiado intervencionista puede reprimir el espíritu emprendedor de una sociedad y dañar su cultura empresarial. A la par, también se muestra cómo la excesiva dependencia en el mercado libre para hacer frente a los retos socioeconómicos nos hace correr el riesgo de fomentar el crecimiento desequilibrado y la desigualdad”, destaca “El País”.

Al conocer de forma general los casos de Finlandia y de Kerala, India, podemos quedarnos igual que antes: pensando que es responsabilidad de alguien más, en este caso el gobierno, resolver todos los problemas. Lo interesante es que todo cambio comienza desde la forma más simple: una idea, que cuando se esparce, se acepta, se consensa, llega a convertirse en programas y en acciones concretas.
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