×
Dalia Reyes
Dalia Reyes
ver +
Comentarios a: [email protected]

" Comentar Imprimir
27 Diciembre 2016 04:00:00
Después de todo
La época navideña es tiempo para dar. Eso dice la mercadotecnia, pero no aclara que por ciertos tantos dados, el ser humano triplicado lo que recibirá de vuelta.

Esperar algo en Navidad no es nada más una medida física, pero como no tenemos a la mano la unidad de medida para lo emocional, entonces nos sentimos vacíos porque nunca se llena el saco de esperanzas que teníamos previstas en estas fiestas.

Bajo el pino se acomodan paquetes con joyas, carteras, juguetes, bebidas, aparatos electrónicos, abrazos planeados, discursos ensayados, besos reconciliadores, risas desbordadas. Los elementos del primer conjunto a menudo perduran más que los segundos, y eso es un despojo para el alma, que se ocupó medio año en preparar un escenario que debiera ser permanente y no de utilería.

Sobre la depresión pos parto se han realizado numerosos investigaciones médicas y sicológicas. La mayoría se propone describir la capacidad femenina para afrontar cambios y cómo esto deriva en diversas variables depresivas.

La depresión pos parto tiene que ver con la pérdida, el despojo de algo que pertenecía de alguna manera y ha sido arrebatado para pertenecer, paulatinamente, a algo y alguien más. Con las fiestas decembrinas pasa lo mismo: Un festejo para el cual la mercadotecnia nos empieza a preparar desde septiembre y nos deja botados el 25 de diciembre.

Planear la vida después de la Navidad, cuando ya se dieron y recibieron todos los regalos, cuando las reconciliaciones y los acuerdos llegaron a su límite de éxito o de fatalidad, es una tarea ardua que depende de la capacidad de recuperación y esperanza de cada uno.

Cuando niña, estaba segura que el mediodía del 25 de diciembre tenía siempre cierto vientecillo desolador que nos retaba a preguntarnos qué venía después y nadie tenía más respuesta que un conteo de los días libres antes de volver a la escuela.

Después de todo, regalar y regalarnos es un despojo voluntario que debería tener menos expectativa de vuelta que de ida, así la tristeza no se animaría tan fácilmente a colarse por la puerta del calendario decembrino.

" Comentar Imprimir


COMENTARIOS


columnistas

top-add