QUERIDA ABBY: Me impresioné cuando leí la carta del Dr. Barrett de la Asociación Americana de Diabetes. Estaba comentando sobre la carta de “Quiero una Vida en Virginia,” que dijo que la diabetes de su marido ha causado un comportamiento irracional, irresponsable y hasta violento. Al escribir para aclarar las cosas, el Dr. Barrett negó que la diabetes pudiera ser la causa.

La Asociación Americana de Diabetes pone la irritabilidad y la ansiedad en su lista de síntomas, pero los doctores que trabajan en residencias para personas mayores pueden decirle del comportamiento combativo por ninguna razón y resistir el tratamiento. Negar esta verdad es un perjuicio para esos que necesitan atención inmediata.

El Dr. Barrett lo hizo más difícil para todos nosotros que lidiamos con esta enfermedad y sus desafíos –y hay muchos.

BARBARA L.

QUERIDA BARBARA: Tengo un montón de testimonios de personas como usted, también “en la trinchera”, afirmando que los niveles de la azúcar sanguínea pueden y afectan la personalidad de una persona. Siga leyendo.

QUERIDA ABBY: Cuando mi azúcar sanguínea sube mucho (350 y más) me vuelvo verbalmente abusivo y me pongo de malas. Tan pronto como la insulina produce el efecto deseado, regreso a mi yo normal. Muchos de mis amigos que también son diabéticos me dicen que reaccionan de la misma manera.

W.H.S., DANA,

QUERIDO W.: Estoy de acuerdo. También me dijeron que cuando baja la azúcar sanguínea de una persona, tiene mal carácter. Esa es una razón por la cual ser mesero algunas veces requiere las habilidades de un diplomático.

QUERIDA ABBY: He sido diabético dependiente de la insulina por 34 años. Nunca me he “vuelto loco” en público. Pero mi esposa puede contar unas cuantas historias. Los cónyuges, compañeros y parientes de los diabéticos son héroes no reconocidos. La he despertado en la noche con accesos. He entrado en sentido después de consumir suficiente azúcar para encontrar a mi esposa llorando y no queriéndome decir que dije, así es que sé que no estaba hablando incoherentemente, sino algo que fácilmente podría ser caracterizado (para citar al Dr. Barrett) como “comportamiento irresponsable, irracional y hasta violento.” Puede que no sea mi culpa, pero sigue siendo mi responsabilidad.

La agenda de la AAD, y los profesionales del cuidado de la salud más enterados, es enfatizarles a los diabéticos que pueden ser sanos, productivos y felices (todos cierto). Lo que ya no añaden a la lista es “vivir una vida normal”. En un esfuerzo por superar los temores y las ideas equivocadas por el público en general, la posibilidad de cualquier otra situación es de menor importancia para el resto del mundo.

Espero que reconozca que no obstante los grandes desafíos enfrentados por los diabéticos, esos que los aman también son enfrentados por las pruebas.

ROBERT V., SYRACUSE, N.Y.

QUERIDO ROBERT: Muchas gracias por su honesta carta. Me puse en contacto con la Asociación Americana de Diabetes después de recibir la avalancha de correspondencia de los lectores que no estuvieron de acuerdo con el Dr. Barrett. Él todavía sostiene que “basándose en la información presentada en la carta original, otra vez diría que la diabetes no es una explicación para el comportamiento de su marido”.