Dos peatones. Dos sabios del lenguaje. Dos señores llenos de agilidad y ocurrencias.

Dos autores que de haberlos leído bien, junto a Saramago, hubieran sido condenados por los voceros eclesiásticos al fuego de las hogueras eternas. Dos lenguas muy afiladas en un no lugar. Esto es algo de lo que se les oyó platicar:


El yo supremo
Monsi: Acepté esta suerte de autobiografía con el mezquino fin de hacerme ver como una mezcla de Albert Camus y Ringo Starr.

Armando Jiménez: No hay crudo que no sea humilde ni pendejo sin portafolios.

M: Soy un gato sin gracia y sin siete vidas...

AJ: Yo viví y comí como si lo mereciera.
M: La autocrítica está muy bien, mientras no tenga que ver con uno mismo.
Yo no puedo hacer un resumen de mi vida, porque está conformada por varias épocas y circunstancias, libros, amistades y pleitos, y eso, sólo admite resúmenes parciales.

Política

M: Este país no tolera a sus genios. O los expulsa o los hace presidentes de la República.

AJ: Son como el abarrotero gachupín. ¿Conoces el de un abarrotero gachupín?

Empacar un kilo de frijoles en un saco de 900 gramos.

M: Muchos dicen que han cumplido con su deber, y a mí, me da mucho gusto no haber cumplido ni con la mínima parte de él, para desgracia o fortuna de esta patria.

AJ: Yo por eso, mejor salgo a caminar. Con los altos me detengo pero con las curvas me entretengo.

La verdad
AJ: ¿Cuál es el colmo de un ganadero?

¿Y el de un albañil?

¿Y conocen el del carnicero? ¿No? Pues es de este tamaño.
M: No a decir la verdad, porque ese es un terreno al que pocos tienen acceso. No, mentir, es a lo más que uno aspira. Si me pronuncio ante un tema, no creo estar diciendo la verdad, sino no estar mintiendo, de acuerdo con lo que yo conozco.

Los murmullos

AJ: Ábranla piojos que ahí les va el peine.

M: ¿A quién convence el juego de las décadas?
No haremos obra perdurable. La voluntad tenaz de la mosca tal y como lo dijo el gran Renato Leduc, se da o no. Yo creo que a estas alturas ya pocos disponen de obra perdurable: Jaime Sabines, Carlos Fuentes, Rosario Castellanos, Alfonso Reyes, José Emilio Pacheco, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Fernando del Paso, tienen una obra perdurable.
Y te digo Armando lo que miré en el primer día del milenio tercero de nuestra era... Y vi una puerta abierta, y entré, y escuché sonidos arcangélicos .... y vi la Ciudad de México (que ya llegaba por un costado a Guadalajara y por otro a Oaxaca) y no estaba alumbrada de gloria y de pavor, y si era distinta desde luego, más populosa, con legiones columpiándose en el abismo de cada metro cuadrado, y videoclips que exaltan a las parejas a la bendición demográfica de la esterilidad o al edén de los unigénitos, y un litro de agua costaba mil dólares, y se pagan por meter la cabeza unos segundo en el tanque de oxígeno, y en las puertas de las estaciones del Metro se elegía por sorteo a quienes si habrían de viajar...

AJ: Barriga llena, corazón ¿qué hacemos?...
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