Nada de grasa, le dijo al mesero. Que usen aceite en aerosol.
Se comió hasta el último residuo y se declaró más que satisfecho.
Felicitó al cocinero por el riquísimo sabor: “Jamás probé platillo igual”.
¿Cómo logras ese sabor? Le preguntó. ¿Cómo procesas la carne seca?
Lo hago como en todas partes, no tiene mayor ciencia.
Eso sí, la noche anterior a servirla, la marino entre puros tuétanos.
Otro capítulo del complot contra las dietas.
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