En la campaña emprendida por el Gobierno federal contra la delincuencia organizada, una de las medidas ha sido la instalación y operación de retenes en las diversas carreteras del país.

Entre las recomendaciones hechas por el mismo Gobierno federal se ha hecho mucho énfasis a la paciencia y tolerancia que deben guardar todas las personas que por obligación deben detenerse y permitir la revisión del interior del y los vehículos de los retenes militares o policiacos.

El llamado para atender correctamente los retenes, se ha hecho a todas las personas en general y en ningún momento se ha concedido excepción ni privilegio alguno para que en estos operativos haya mexicanos de primera y de segunda y que a los de primera que sería cierto nivel de privilegiados no se les revisaría ni detendría en los citados retenes.

Viene toda esta historia y explicación, porque la semana pasada, los senadores panistas Santiago Creel y Beatriz Zavala, junto con la presidenta estatal de Yucatán, Magali Cruz Nucamendi, viajando en dos vehículos, nueve kilómetros antes de llegar a Mérida, fueron detenidos por un retén de la Policía estatal de Yucatán.

Esto ocurrió a la una y media de la mañana y como la revisión de los vehículos duró poco más de media hora, los panistas elevaron su voz y tronaron contra las autoridades yucatecas.

Calificaron de arbitraria, al igual que de una gran ofensa y abuso, la detención y revisión del grupo panista, secundando esos gritos protagónicos los líderes panistas de la fracción del Senado de la República.

Es un hecho que los reclamos de justicia y las denuncias públicas de que lo hecho era un abuso y arbitrariedad, tiene siglas, es decir, Yucatán es un estado gobernado por una priísta y en tiempos electorales todo se politiza, dependiendo del grupo antagónico que se trate.

En los gobiernos estatales panistas como es el caso de San Luis Potosí y Aguascalientes, como en los que hay gobernadores perredistas como Zacatecas y Michoacán, por mencionar algunos, en las carreteras que convergen a sus principales ciudades, igualmente hay retenes, en ocasiones de elementos policiacos estatales y en otras, por militares.

Que don Chago no se ponga tan “roñoso” porque le quita puntos y que como legislador debe apoyar que en campañas como éstas no haya privilegios ni impunidad, pues recordemos que en estos momentos no debe haber credibilidad sean funcionarios del nivel que sea, sin importar la charola que porten y aún siendo legisladores locales o federales y del rango que sea.

Con motivo de loocurrido, me viene a la memoria viejo chiste de los tiempos de los soldados alemanes del Furer Hitler, que cuando llegaron a un convento el jefe militar al frente del destacamento ordenó que violaran a todas las monjitas.

La orden del oficial militar fue tajante en el sentido de “que a todas”, por lo que en el momento en que la madre superior era “correteada” por un soldado, una de las monjas más joven, angustiada y desesperada pedía perdón para la madre superior con gritos de clemencia de “a la madre superiora, no”.

La madre superiora, “encabritada” se dirige a su joven defensora y le regresa un “cállate, dijeron que a todas”.
El presidente de la República, Felipe Calderón, panista igual que Santiago Creel a saber ordenó que la revisión y detención en los retenes fuera para todas las personas. En ningún momento dispuso ni ordenó que a los legisladores no.

Los retenes como los operativos dentro y fuera de las ciudades mexicanas, si es cierto que son molestos y quitan tiempo, pero no podemos negar que hace falta y que en mucho ayudan a combatir a los malandros, que ahora están de moda. (http://www.intersip.cpom.mx)
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