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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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13 Octubre 2016 03:00:00
Dos más dos, dan cuatro
Hay que tener anhelos, ambición, honestidad, y objetivos en la vida para lograr lo que uno se propone. Es fácil de decir, y para quienes lo logran hay veces que la misma envidia de los demás hacen que no volteen el trabajo que hizo esa persona para llegar ahí.

El soñar no es un pecado, ni tampoco un delito, y tampoco aspirar por algo en la vida lo es. Se imaginan la cantidad de niños que sueñan con ser un día Presidente de México, y no por eso se les puede criticar, como lo que últimamente se ha hecho en toda la república mexicana a todo aquel que anhela ser gobernador de su entidad, siendo echados a la hoguera por miembros de su propio partido y también de la misma sociedad.

Hay que hacer siempre bien las cosas porque por su propio peso será juzgado como una persona de bien o no. En mi vida me he tenido la fortuna de conocer gente de la vida pública, que viene desde abajo, es decir, escalando desde el trabajo en la iniciativa privada, o bien desde puestos o cargos con públicos que no figuran entre las líneas de los medios de comunicación, o sea, un trabajador cualquiera, en la esfera gubernamental.

En lo personal me ha tocado convivir el crecimiento, sus inquietudes y sus logros, en una persona en particular. Para quienes viven en la región del centro del país y sur será una persona desconocida porque se dice que los funcionarios, pero sobre todo los diputados federales, al igual que los senadores se pierden o se hacen ojo de hormiga en la capital de México, en donde pueden pasar legislaturas sin saber nada de su lugar de origen, pero aún más de aquellos de quienes representan, es decir, aquella comunidad o localidad que creyeron en esa persona y depositaron toda su confianza.

El nombre de Jericó Abramo Masso, puede ser alguien desconocido para algunos, pero para muchos no lo es. Nacido en Saltillo, actualmente Diputado Federal por el VII Distrito Electoral Federal de Coahuila de la LXIII, Legislatura, no es solo un título de un funcionario cualquiera, sino se trata de un joven lleno de retos y entrega total en las metas que se fija como persona y que ha llegado a triunfar en cada uno de ellos a base de disciplina y trabajo absoluto.

Jericó Abramo Masso, quien emprendió su proyecto para llegar a la alcaldía de Saltillo, poniendo en la práctica lo aprendido en puestos públicos que desde muy joven tuvo a su cargo, teniendo como escuela política algo de lo aprendido en responsabilidades administrativas.

Tuvo grandes retos antes de ser el Edil saltillense, entre ellos el hecho de que pocos ciudadanos de la sarapera capital coahuilense tenían conocimiento del trabajo que desarrolló en sus primeras responsabilidades en administraciones locales, lo que puede considerarse que esas comisiones fueron sus aulas de aprendizaje para llegar a la Alcaldía, después de su paso por las pasarelas de San Lázaro, cuando fue diputado federal por el IV Distrito Federal de Coahuila en la LX Legistura en el 2006, hasta el 2009.

Abramo Masso, joven político, pero con mucha experiencia no solamente por su posición como diputado federal, sino por el paso en puestos municipales desde su adolescencia, así como su incursión en tareas partidistas que lo acercaron cada vez más a las familias de los diferentes extractos de Saltillo.

Es bueno recordar estas referencias así como cuando el abanderado tricolor se preparó para lograr su postulación a la alcaldía de su terruño en las urnas y pese a su compromiso de semanalmente estar presente en las sesiones de los legisladores federales en San Lázaro, en la ciudad de México, siempre mantuvo semanalmente una cercanía con los saltillenses, incluso siendo testigo éste columnista, no solamente en su primera ronda como Diputado Federal, sino repitiendo lo mismo ahora en su segunda ocasión.

Nunca se trató de un joven político falto de identidad con su comunidad, ni tampoco un desarraigado, pues, al contrario, antes y durante su período de diputado federal y alcalde de Saltillo en la administración del 2010 al 2013, siempre se ha mantenido al pendiente, trabajando en pro de Coahuila en interesantes e importantes iniciativas de ley en la Cámara de Diputados Federales, como en la atención y solución a la problemática que le era expuesta en sus semanales recorridos a colonias de la periferia y del resto de los sectores saltillenses, por lo que su postulación fue muy acertada por parte del tricolor y justa nominación por todo el trabajo con anticipación que por hoy ha dejado huella en los saltillenses pero sobre todo y como diría el mismísimo Jericó, “único e histórico”, logró destacar en la sede de poderes de Coahuila, ya que siempre era mayor la sombra de la máxima autoridad del Estado y sin embargo, Jericó tuvo la sabiduría y sensibilidad de resaltar como un excelente alcalde pero siempre dándole su lugar y reconocimiento antes que nada al Gobernador.

El pasado 08 de octubre del presente año presentó a su ciudad natal, en el auditorio de la Universidad Autónoma del Noreste Campus Saltillo, su primer informe como Diputado Federal, y en la cual su mensaje principal es la unión de los coahuilenses y respeto sobre quienes buscan las aspiraciones a Gobernador de Coahuila, que no tienen nada de malo el aspirar siempre y cuando se busque la unión y el bienestar de los coahuilenses y del país.

Bien lo dijo Jericó Abramo Masso en su intervención en la tribuna de los Diputados PRI, LXIII Legislatura, “..dos más dos dan cuatro…, y no dos más dos son ocho..” una manera más de decir, “!fuera máscaras!”, pero sobre todo para aquellos que se creen iluminados a base de generar desuniones, favoritismos, y el poder de amordazar a los líderes de opinión, bajo amenazas.

“Dos más dos, dan cuatro..”, diría Abramo Masso, y eso lo dicen los contadores aquí y en China, lo dice la misma historia, como también el duro trabajo, la entrega y la honestidad hablan por sí solo, en otras palabras, hay todavía Jericó para rato, política y administrativamente, sin olvidar que su calidad humana lo ha distinguido entre los saltillenses mostrando una solidaridad y compromiso para la sociedad. Es así que con intenso trabajo Abramo Masso, se ha distinguido como un político que ha mostrado madurez en su profesión al servicio público como un joven chambeador de la entidad, con su toque muy a la jeroquisiano. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org


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