El escándalo brota de nuevo para exhibir los mecanismos que sigue el gobierno federal para ampliar sus sociedades de alto nivel, ocultándose en movimientos financieros que no están a la vista de los mexicanos –es decir, sin transparencia alguna-, y con el propósito de expandir, cada vez más... los intereses españoles en México, en plena reconquista. Ya en Polanco, en el Distrito Federal, las colonias judías y españolas compiten en número e influencia aunque la primera, sin duda, se asentó mucho antes en la zona dorada de la ciudad de México y en cuya Delegación, la Miguel Hidalgo, reina el “panista” Demetrio Sodi, quien antes fue priísta y perredista, para no dejar duda de su propia pluralidad interior.

Es caso que PEMEX no pudo escabullirse esta vez y fue atrapada en sus operaciones, digamos, singulares. El apoyo, esta vez y acaso por consejo de los grandes estrategas de importación obsequiados discrecionalmente con la nacionalidad mexicana, fue para salvar al español Luis del Rivero, quien fue presidente de una de las más importantes inmobiliarias y constructoras de Europa, Sacyr-Villahermoso, en el cenit del “boom” financiero que acabó siendo sólo una burbuja de jabón.

Es caso que el señor Del Rivero, amigo entrañable de Miguel Sebastián, ministro de Industria del gobierno español que se supone de esencia “socialista” –cuando menos hasta el 20 de noviembre cuando se realicen las elecciones generales en aquella nación y la ciudadanía cobre las facturas por pagar a la indolencia del PSOE y de José Luís Rodríguez Zapatero-, intentó, en 2004, tomar el control del Banco Bilbao Vizcaya-Argentaria que ahora también compró Bancomer, el banco mexicano con mayor cartera. Y, exitoso al fin, intentó en 2006 convertirse también en el principal accionista de Repsol, la empresa hispánica que controla los energéticos. La inversión, sospechosamente, se realizó comprometiendo las acciones de Sacyr-Villahermoso y contratando una deuda por cuatro mil 900 millones de euros. Pero algo salió mal: Las acciones de Sacyr comenzaron a bajar escandalosamente –hasta perder el noventa por ciento de su valor- en cuanto la operación se conoció y la recesión llegó, para quedarse, al suelo español.

Fue entonces cuando Del Rivero ofrece, en bandeja de plata, una alianza con Pemex para asegurarse, en apariencia, el control de Repsol, tratando con ello de que esta empresa pagara mayores dividendos a sus accionistas, generando adicionalmente flujos en efectivo para Sacyr. Tal se considera, entre los economistas que analizaron el tema, como una evidente intención de ordeñar a Repsol. La paraestatal Pemex que ya contaba con el 4.8 por ciento de las acciones de Repsol aumentó su posición en esta petrolera en cinco por ciento más para llegar a contar con 9.8 por ciento de las mismas. De esta manera, sumando el 20 por ciento de las acciones que tenía Sacyr, podrían controlar, con el 30 por ciento de las acciones aproximadamente, a la gran empresa española del petróleo. Un negocio apetecible con dominio sobre el consejo de administración de ésta.

Desde luego, PEMEX y su director, Juan José Suárez Coppel, se lanzaron, ambiciosos, a esta operación de rescate, a favor de la inmobiliaria Sacyr, a golpes de engaños a la opinión pública lo que hace temer, siguiendo el hilo de la madeja, un fraude escandaloso para salvar a uno de los aliados españoles del régimen de Calderón. Veamos:

1.- El objetivo nunca fue “adquirir tecnología de punta”, como se afirmó en México por conducto de Suárez Coppel, sino ordeñar a Repsol con el propósito de rescatar a Sacyr, y mayormente a los bancos acreedores de la misma.

2.- La compra en mercado abierto de las acciones de Repsol pudo haber dado lugar a transacciones con información privilegiada, puesto que las acciones de Repsol aumentaron súbitamente su valor al conocerse la transacción.

3.- No se conoce las condiciones ni quiénes son los bancos que financiaron la operación de Pemex.

4.- Pemex realizó sus operaciones, y esto es lo más grave, a través de una tenedora holandesa –una sociedad creada exprofeso por Pemex--, la cual, al residir en Holanda, evade a las leyes mexicanas.

5.- Se desconocen todas las cláusulas del acuerdo Sacyr-Pemex. Al caerse el acuerdo y con la salida de Luís del Rivero de Sacyr, las acciones de Repsol pudieran nuevamente caer de precio, ocasionando pérdidas millonarias para Pemex que, se supone, es patrimonio de todos los mexicanos.

Así, con estas triangulaciones llenas de aristas, es como se financia el régimen de Calderón sin necesidad de rendir cuentas sobre operaciones y rendimientos. La misma oscuridad que alegan –paja en el ojo ajeno- existe en el endeudamiento de Coahuila por 34 mil millones de pesos, igualmente no justificado pero de monto muy inferior a pesar de la cacería desatada contra los Moreira. A los aliados, todas las prerrogativas; a los adversarios, la muerte civil en ausencia de guillotinas. Así gobierna la derecha en México, sobre todo evadiéndose de nuestra normatividad para ampliar posibilidades e inversiones, que nos revierten, en el extranjero... pero siempre a favor de las nuevas gavillas económicas españolas.

PEMEX, desde luego, ha resistido mucho. Gracias a sus remanentes, como consecuencia del belicismo estadounidense en Medio Oriente sobre todo, la
administración federal ha logrado dos hazañas encomiables:
1.- Aumentar las reservas internacionales de México a 137 mil millones de dólares, con la meta puesta en almacenar 150 mil millones en breve lapso.

2.- Pagar, de manera soterrada, de mayo a octubre de este año, nada menos que 80 mil millones de dólares de los 392 mil millones que constituían, hace cinco meses, la deuda pública global del gobierno mexicano. Lo extraño de este punto es la ausencia de información cuando la noticia podría constituir un alegato a favor de la continuidad política con vista hacia el 2012.

Debate
Juan José Suárez Coppel, nombrado director de Pemex en 2009, doctor en Economía Monetaria y Comercio Internacional por la Universidad de Chicago –no podía ser de otra manera entre los sabios economistas de la cúpula gobernante actual-, está políticamente identificado con el grupo del priísta Francisco Gil Díaz, uno de los priístas, heredados por Pedro Aspe Armella, quien ocupó el mismo cargo durante el salinato trágico, a la incipiente y falsa alternancia encabezada por Vicente Fox en 2000 cuando el cambio estructural, mil veces prometido, se convirtió en fervorosa oración continuista.
Pues bien, el personaje, durante el foxismo deplorable, ocupó la dirección de Finanzas en Pemex y entre 2005 y 2006 –esto es en pleno finiquito de la pareja ahora ex presidencial-, estuvo involucrado en una red interminable de corrupción de empresas y funcionarios públicos que, sin el menor pudor, se dieron a la tarea de realizar tráficos de influencia a favor de los vástagos de la inolvidable “primera dama”, Marta Sahagún. Hasta la fecha las diligencias judiciales al respecto han cesado... acaso como parte de los acuerdos transexenales que hicieron posible la elevación de Suárez Coppel a la dirección general de la paraestatal. Todo, claro, gracias al sigilo de los economistas al servicio del poder. La investigación respectiva puede buscarse con el siguiente número de expediente: JGD56X781, de la Secretaría de la Función Pública.
Y es éste personaje, el principal motor de la tenebrosa inversión de Pemex en Repsol que hizo saltar los mercados.

La Anécdota
¿Habrá quien crea, a estas alturas, que la candidata del PAN al gobierno de Michoacán, la volcánica Cocoíta, capaz de igualarse al Paricutín en eso de la incandescencia sorpresiva, no utilizó la parafernalia presidencial a su favor y con el visto bueno de su generoso hermano menor, Felipe Calderón?
Los michoacanos, en su mayor parte, detestan a la derecha. Tanto que el propio Calderón quedó en tercer lugar en los comicios estatales en los que participó -1995-, quedando detrás del PRI, vencedor con Víctor Manuel Tinoco Rubí, y del PRD. La carga emocional del Tata pervive a través de las décadas entre las etnias y los trabajadores. En su conjunto, la inclinación por la izquierda es francamente mayoritaria. Y así se reflejó en cuanto Luisa María fue “destapada”. Pero tan sólo una semana después, la cofrade del presidente de la República, apareció en las encuestas en primer sitio. Un verdadero acto de magia en el gran circo del calderonismo en fase terminal.
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