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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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06 Marzo 2017 04:00:00
El Álamo
Mucho se ha hablado, escrito y exhibido sobre la batalla del Álamo en San Antonio, Texas, pero no se pueden negar algunas grandes verdades sobre este evento. El ejército mexicano ganó la batalla de El Álamo contra bandoleros estadounidenses, los soldados mexicanos mataron a bayoneta al famoso David Crockett, William Barret Travis sí murió en combate y James (Santiago) Bowie murió escondido casi debajo de un colchón.

Donde tomaron preso a Santa Anna fue en el río o paso de San Jacinto y ocurrió cuando Samuel Houston mandó tocar retirada, el general Santa Anna perdió su caballo que iba herido y fue capturado por una partida tejana. Nuestro país tiene la historia más grandiosa de América, pero también la más triste, al despojarnos de nuestro territorio del norte desde el río Sabina hasta la latitud 42, explorada y colonizada 300 años antes de este robo; todos los ríos, montañas, valles, desiertos, planicies, bahías, lagos, cabos, pantanos, pueblos y estados ya tenían nombre y dueño: México y sus colonos.

Para evitar ser engañados con historias fantasiosas, resulta más creíble leer un buen libro de historia de México y leer cómo el gobierno de Estados Unidos premeditó, con alevosía y ventaja, despojarnos de 2.5 millones de kilómetros cuadrados; y leer y recordar a los exploradores desde Álvaro Núñez Cabeza de Vaca, Francisco Vázquez de Coronado, fray Marcos de Niza, fray Juan de Padilla, Melchor Díaz, Hernando de Alvarado, entre muchos otros; así como a los del pacífico: Vizcaíno, Urdaneta, Hernando de Soto, Malaspina, Álvaro de Saavedra, Hernán Cortés, etcétera; y a todos los que murieron defendiendo y colonizando nuestra patria.

Antonio López de Santa Anna, en esa época presidente de México, además de general de sus ejércitos, tenía 39 años de edad. Durante el sitio de esta antigua misión española, el Álamo, que duró 10 días, Santa Anna les brindó a los filibusteros numerosas oportunidades de que se rindieran, que éstos no aceptaron: mas no por heroísmo, sino porque creían erróneamente que un ejército superior de tejanos venía a rescatarlos.

Los rebeldes adentro de el Álamo eran menos de 185 personas, y el día de su toma no había adentro del fortín ni mujeres ni niños. Los levantiscos habían previamente prestado juramento solemne prometiendo ser fieles y leales súbditos de México. Juramento que obviamente violaron al rebelarse contra su gobierno, lo cual explica se les haya aplicado la pena de muerte automática al ser derrotados.

El “sitio” de el Álamo no fue ninguna gran batalla: la batalla en sí duró menos de 50 minutos, comenzó al amanecer del seis de marzo de 1836, y para las ocho de la mañana Santa Anna ya estaba desayunando adentro del fortín. Nunca se dio alguna interacción heroica entre Santa Anna y el “supermán” norteamericano Davy Crockett. El gobierno de los Estados Unidos, a través de su secretario de guerra, William Seward, estuvo financiando y tramando con los texanos el despojo del que fuera territorio mexicano. Hechos que no se pueden negar, aunque las películas norteamericanas quieren resaltar lo contrario con el lema “recuerda El Álamo”.

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