- Parece necedad.
- Lo es. Por lo menos no resulta ser una declaración razonada. Por eso le digo que es una razón de Perogrullo, o sea el tipo de razones que son una realidad pero ridículamente lógicas.
- ¿Hay lógica ridícula?.
- No en la lógica, pero sí en el manejo. Por ejemplo: “La liebre corrió muy veloz y si los perros de adelante no la alcanzaron, los de atrás menos”.
- Entiendo. No tiene caso mencionar a los de atrás si ninguno la alcanzó.
- Exactamente eso es lo que hace Marcelo Ebrard al decir que de haberle favorecido la encuesta él sería el precandidato de la izquierda.
- Es como decir que si mi abuelita tuviera ruedas…
- Justo eso.
- Pero dice que tiene interés en competir para la presidencia.
- ¿Su abuelita?.
- No, Marcelo.
- Naturalmente que tiene interés. Precisamente porque estaba interesado es que se hicieron las encuestas.
- Pero también asegura que va a recorrer el país.
- ¿De luna de miel?.
- No, al parecer buscando apoyo.
- ¿En qué quedamos?. Si se trataba de que al hacer las encuestas todos quedaran quietos y disciplinados, ¿de qué se trata?.
- Es que la codicia es canija.
- Muy mal. La codicia es mala consejera. Además permite ver la gran diferencia que existe entre él y Andrés Manuel López Obrador.
Porque Ebrard da rienda suelta a sus propósitos personales mientras Andrés Manuel anda haciendo campaña por una patria amorosa.
- Un sueño.
- Pero muy lindo. Imagínese que nos gobernara un hombre lleno de amor.
- ¿Tendría algo de bueno?.
- Naturalmente. Por amor a su pueblo, no permitiría la escalada de precios que normalmente viaja más rápido que los aumentos de sueldo. Habría mucho cariño hacia los ciudadanos y haría que Hacienda bajara los impuestos.
- ¿Sería posible?.
- Claro. Cuando un hombre está enamorado tiene ideas sublimes.
- ¿Y el “peje” lo está?.
- Y para suerte nuestra también Enrique Peña Nieto lo está de su “Gaviota”.
- O sea que cualquiera de los dos que llegara haría su nidito de amor en “Los Pinos”.
- Habría tanto amor que sería necesario cambiarle el nombre a la casa presidencial.
- ¿Y cómo se llamaría?.
- “Los guayabos”.
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