×
Dalia Reyes
Dalia Reyes
ver +
Comentarios a: [email protected]

" Comentar Imprimir
07 Septiembre 2017 04:00:00
El aparato gris
El número telefónico de mi casa materna no ha cambiado desde 1982, cuando instalaron el primer y sonoro apartado gris. El sonido, el color, el peso y el cordón hecho bucle son recuerdos inmarcesibles de cuando se usaba el teléfono para hablar y ya.

En las calles abundaban diásporas de hombres sureños que ofrecían una divinas mesitas cuya hechura había considerado espacio para colocar el aparato telefónico en primer plano, el directorio, en segundo y en trono amplio, se sentaba el hablante para hacer sus conferencias con comodidad.

Bajo el aparato de dos piezas se colocaba una servilletita tejida, con delicados adornos a color en las orillas. Bien se merecía la arquitectura invertida en esa máquina mágica un ornato como ese, pues esos teléfonos bien servían, también como pisapapeles o arma de defensa personal: Más de un hampón cayó desvanecido tras el golpe certero de una avispada víctima con la suerte de tener aquel semejante peso tan a la mano.

Si aquello se consideró multiusos, las posibilidades en los teléfonos celulares modernos son una bacanal, pero dejaron sin trabajo, para empezar, a los sureños vendedores de mesitas telefónicas, quienes, supongo, ahora venden fundas, carátulas y bolsas contra el agua, o semillitas.

Dedicarle tiempo a quien estaba al otro lado de la línea era una cuestión de rito, no de necedad. Hablar por teléfono consistía en una actividad con tiempo y espacio definidos: No se llamaba a la hora de la comida, ni de la siesta; tampoco antes de las ocho de la mañana ni después de las nueve de la noche; digamos que las personas teníamos una vida íntima bien definida.

Si nos quedamos nada más con la acción de hablar, la Sociedad de la Comunicación parecía mejor fraguada en 1982, cuando el señor de Telmex llegó y todos casi nos desmayamos por la emoción. Cierto, la comunicación no se hizo tan expedita como en este siglo, pero sí se volvió importante y nunca se pensó en tenerla tan abundante, pero tan fugaz.

(.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo))
Imprimir
COMENTARIOS



  • 0
5 6 7 8 9 0 1 2