Cuando los hombres de negocios de la clase media hacia abajo externan su situación económica como un “apriete de los zapatos”, indican y dicen en su vocabulario lo que siente cualquier persona cuando usa zapatos extremadamente ajustados o con un número menor a su horma que no corresponde al pie y consecuentemente el andar es dificultoso y con tropiezos.
Cosa similar ocurre cuando a un comerciante lo ahoga la falta de liquidez motivada, porque a la vez sus clientes económicamente no tienen de momento para pagar los adeudos de la mercancía pedida, ya que esto es toda una cadena y que a final de cuentas revienta por el hilo más delgado y en este caso es el comerciante que vende al mayoreo.
En términos contables o financieros esta situación se define y califica como una descapitalización que para el caso es lo mismo, pues a final de cuentas significa que no hay capital para seguir comprando y vendiendo.
Los comerciantes al mayoreo de Torreón, expresamente los que se encuentran en el centro de abastos de La Laguna, es un ejemplo de lo que sucede lo mismo en la región Laguna que en la Centro, Norte, los Cinco Manantiales, la Carbonífera, etc.
En la Perla de La Laguna, las ventas en general han caído un 40 por ciento, llevando a una situación difícil al 80 por ciento de los “locatarios” de ese centro de abastos, que por cierto surte a un extenso padrón de comerciantes medianos y pequeños no sólo de La Laguna de Coahuila y Durango, sino de gran parte de municipios del estado de Zacatecas que colindan con Coahuila, al igual que de Durango. Igual sucede con comerciantes de Cuatrociénegas, Ocampo, Nueva Rosita, Sabinas, Múzquiz y otras comunidades de esos rumbos.
Al menos, así es como observa el panorama Víctor Escalera Gálvez, presidente de la Unión de Comerciantes del Centro de Abastos de La Laguna, advirtiendo que esta situación de descapitalización se vino presentando desde el 2009.
Esto ha dado lugar a que los comerciantes de este centro de abastos estructuren sus sistemas de venta viéndose obligados a cancelar créditos que anteriormente eran de cuatro y hasta seis meses para vender de contado, lo que vino a echar abajo los volúmenes de ventas.
Aunque ciertas autoridades hablan y aseveran una mejoría económica, los comerciantes no aprecian, tampoco ven y menos consideran que esto vaya a suceder en un futuro cercano.
El Centro de Abastos de La Laguna lo integra un total de 220 bodegas y genera dos mil empleos directos, independientemente de otros indirectos como cuidadores de vehículos, lavacoches y vendedores de alimentos que se instalarán a diario en los pasajes y pasillos de este importante centro de abastos que para los laguneros es una “segunda Alianza”, el mercado más importante instalado desde hace decenas de años por el rumbo del Cerro de la Cruz.
La primera y segunda Alianza son muy concurridos por los laguneros de las dos entidades por la frescura, bajos precios, extraordinaria variedad y buen estado de las verduras, frutas, legumbres, cereales, gramíneas, etc., que representa preferentemente los productos que venden y que los locatarios o también conocidos como “alianceros” compran por toneladas o cosechas directamente en el campo de cultivo de la misma región u otras entidades del país.(http://www.intersip.com.mx)
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