CAPITÁN NO TIENE UNA RAZA definida, tiene todas las razas perrunas en su presencia.

PINTO, BLANCO Y NEGRO, NO levanta más de 60 centímetros desde el suelo; picudo el hocico y las orejas caídas.

EL TÍO VENENO LO TRAJO amarrado con un mecate que seguramente tomó de algún tendedero comunal. Capitán se resistía, arrastraba las patas y gemía lastimeramente.

"ÁNDALE PINCHE PERRO, NO SEAS maricón".

DOS DÍAS LES BASTARON PARA volverse amigos; si alguna vez tuvo casa, Capitán lo olvidó bien pronto y se volvió un vagabundo junto al tío Veneno, quien lo llevaba a todos lados, merced a media tortilla diaria y al caldo de frijol que lograba sustraer de la olla en casa de tía Macri.

CON CAPITÁN HABLABA, A CAPITÁN regañaba, y Capitán parecía escuchar con atención, no crean que lo invento; en varias ocasiones les vi.

EL TÍO SENTADO EN LA banqueta y Capitán erguido en sus cuatro patas, la cola agachada y el cuerpo arqueado.

QUE EL TÍO SE VOLVIESE alcohólico y anduviera por la calle botella en mano, sin dirigir la palabra a sus parientes o amigos, fue algo que nos extrañó y terminamos por acostumbrarnos.

ERAN SOLAMENTE ÉL Y CAPITÁN.

PERO LA VEZ QUE ATRAVESABAN por el puente sobre un arroyo en el que Pemex descargaba restos de chapopote y desechos de lodo petrolero, Capitán resbaló y fue a dar hasta el agua.

NI LO PENSÓ, VENENO SE lanzó al cauce y nadó hasta donde el perro iba con la cabeza afuera, pero arrastrado por la corriente.

LO SACÓ Y ANTES DE bañarse él, lavó al perro de todas sus manchas aceitosas.

ERA DEMASIADO, MUCHÍSIMO, HASTA QUE ocurrió aquel pleito entre borrachines.

Caballona sacó un filero enorme y puntiagudo, derribó al tío Veneno y lo hubiese herido de muerte si no fuese porque Capitán se prendió de la nalga del rival.

FURIOSO, CABALLONA ATACÓ AL PERRO que se convirtió en el objetivo de su ira; lo persiguió con intenciones de matarlo.

ALLÍ, VENENO DECIDIÓ VOLVER A hablar con sus parientes.

"¡SÁLVALO!", ME DIJO, Y CON un palo de escoba por el espinazo logré que Caballona se derrumbara, le sometimos y fue a dar a su casa hasta que la borrachera se le bajó.

TÍO VENENO NO VOLVIÓ A beber alcohol.

"HICE LA MANDA, SI CAPITÁN no se moría, yo dejaba el chupe".

EL CARIÑO HACE MILAGROS.

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