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Vicente Bello
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29 Octubre 2016 04:00:00
El debate entre diputados y senadores sobre el delito de trata de personas
El Senado de la República aprobó este jueves 27 de octubre de 2016 una reforma a aquella ley de nombre kilométrico conocida como Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia de las Víctimas de estos Delitos.

Pero este proceso legislativo no es nada nuevo, porque comenzó en septiembre de 2013, y es hora en que no tiene para cuándo acabar, lo que para muchos es demostración del gran poder político y económico que esos delincuentes de la peor ralea, como son los tratantes de personas, ejercen sobre la corruptamente demostrada clase política mexicana.

El 10 de septiembre de 2013, los senadores panistas Gabriela Cuevas Barrón y Víctor Hermosillo y Celada, presentaron una iniciativa de reforma a la ley de marras. En medio de una gran efervescencia política, fue finalmente aprobado el dictamen por el pleno del Senado el 12 de febrero de 2014.

La Cámara de Diputados recibió la Minuta el 20 de febrero, y fue hasta el 3 de diciembre de 2014 cuando el Pleno de los 500 diputados lo discutió y aprobó. Pero lo aprobó haciendo a la Minuta senatorial 47 modificaciones.

Y como hubo cambios, pues fue regresada al Senado para que las revisara. Y se pusieron a revisarlas los senadores casi dos años, hasta que anteayer, jueves 27 de octubre, estos volvieron a aprobarla; pero a su vez haciéndole 22 modificaciones a las 47 modificaciones que los diputados habían hecho a la minuta originalmente entregada por ellos en febrero de 2014.

Modificación medular, o punto central del desacuerdo entre las dos cámaras, ha sido desde un principio el artículo 10, que habla de la tipificación o definición de lo que, para efectos penales, debe entenderse jurídicamente como delito de trata de personas.

Aquel 3 de diciembre de 2014, los diputados modificaron la tipificación del delito de trata de personas establecido por los senadores. Anteayer, los senadores volvieron a colocar exactamente la misma tipificación que aprobaron el 12 de febrero de 2014.

Dicen los senadores que los diputados, con su propuesta de modificación, construyeron una definición jurídica de trata de personas bastante ambigua, que haría que muchos delincuentes quedasen sin castigo.

Este es el artículo 10, según los diputados: “Comete el delito de trata de personas quien explote a una persona, ya sea mediante amenaza, uso de la fuerza, engaño, seducción, abuso de poder, aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad, ofrecimiento, concesión o recepción de un pago o beneficio a un tercero, que ejerza dirección, influencia o autoridad sobre otra, u otras formas de coacción”…

El mismo artículo 10, pero en versión de la Minuta original del Senado, que anteayer refrendó, reza: “A quien para sí o para un tercero, consiga, capte, enganche, transporte, traslade, aloje, reciba, retenga, entregue, oculte, reclute o transfiera a una persona con fin de explotación.

¿En dónde y en qué consiste la diferencia?
Los senadores han afirmado que el delito de trata va mucho más allá de la explotación de las personas con fines sexuales, como establecieron los diputados con su modificación del 3 de diciembre de 2014.

Por cierto, aquel 3 de diciembre, la diputada del PT Margarita Tapia, dijo: “El artículo 10 debe recobrar su sentido original”. Y decía: “La captación, enganche y otras acciones con fines de explotación son en sí mismas trata de personas, lo cual requiere una investigación y sanción diferenciada de quienes explotan a las personas”.

Y remachaba: “Debe recordarse que las grandes redes de trata de nivel nacional e internacional operan con grandes ganancias y corrompen a un gran número de funcionarios para movilizar personas y recursos, inclusive a través de las fronteras nacionales”.

La senadora Adriana Dávila Fernández, dínamo de esta reforma, advirtió este jueves 27 de octubre de 2016: “Insistimos, como cámara de origen, en la redacción original de 22 artículos, de 47 modificaciones que hicieron los diputados. Y nos sostenemos porque en esos 22 artículos está la tipificación del delito de trata, que no debe confundirse sólo con la explotación sexual o la prostitución”.

Y la gran precisión de Dávila Fernández: En el artículo 10 se ha insistido en incluir los “tipos comisivos”; es decir “tres tipos fundamentales del delito de trata: Quien engancha para sí o para un tercero, transporta, traslada, aloja, retiene, entrega a otra persona o a varias personas, o a otro grupo, a la víctima.

“El tipo de medios comisivos: ¿A través de qué?: De la mentira o engaño, de la seducción o abuso de una situación de vulnerabilidad”.

Y, según la senadora, los diputados insertaron en el cuerpo del dictamen la frase: “… a quien explote la prostitución ajena a través de cualquier acción dolosa”.
Los senadores, respecto de lo anterior, regresaron a la minuta original del 12 de febrero de 2014: “Con esa redacción no se podría sancionar a quienes cometen el delito de trata de personas por omisión”.

En los posicionamientos de este jueves 27 de octubre, casi todos apoyaron el artículo 10 en los términos del dictamen original del 12 de febrero de 2014, excepto el PRI, que en voz del senador Marco Antonio Blásquez, propuso, sin éxito, que se conservara la descripción del delito, específicamente de la conducta sancionada, tal y como se encuentra hoy en día, sin hacer referencia a comisivos”. O sea, como proponen los diputados.

Esto continuará en la Cámara de diputados… otra vez. ¿Quién o quiénes mueven los hilos del debate para que esto no concluya nunca? Veremos.

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