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Juan Latapí
Juan Latapí
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26 Febrero 2017 03:10:00
El demonio anda suelto
EL AÑO PASADO LA NOTICIA del asesinato de una niña a manos de otro niño nos impactó profundamente. Pero más impactante aún es la tragedia por la que atraviesan las familias de la víctima y de la del victimario ante una ley que increíblemente no ejerce castigo ni mucho menos justicia.

ESTA SITUACIÓN HA PROVOCADO REACCIONES violentas en las redes sociales invitando a hacerse justicia por propia mano, echándole más leña al fuego, sin percatarnos que esta situación es un triste síntoma de que vivimos en una sociedad enferma y que, en mayor o menor medida, todos tenemos vela en este entierro, ya sea por comisión u omisión.

RESULTA MUY FÁCIL SEÑALAR A la desintegración familiar como la causa de estas tragedias sin ver que el fondo del asunto es ocasionado –entre otras causas- por la situación económica que vivimos, que obliga a ambos padres a tener que trabajar; mientras tanto, los hijos son “educados” por la calle.

ESTO SIN CONTAR QUE EN muchos casos los niños se ven en la necesidad de trabajar desde temprana edad, abandonando la escuela. Según el INEGI más de tres millones de niños, entre 15 y 17 años, realizan actividades económicas y laborales, de los cuales el 47 por ciento no perciben remuneración alguna.

HACE UNOS DÍAS SE DIO a conocer la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM), que por primera vez lleva a cabo la UNICEF en México en coordinación con el Instituto Nacional de Salud Pública. Resulta sorprendente ver que el 69 por ciento de los niños hasta 14 años de edad son educados con violencia; 44 por ciento experimenta algún castigo físico y en más de la mitad la disciplina se aplica mediante agresión sicológica. En México, el maltrato es la principal causa de muerte infantil.

POR SI TODO ESTO FUERA poco, nuestro país –según la OCDE- ocupa el primer lugar a nivel mundial en abuso sexual, violencia física y homicidio de menores de 14 años. Se estima que 4.5 millones de niños son víctimas de este ilícito, pero lo más grave es que sólo el dos por ciento de los casos son conocidos.

LAS NUEVAS GENERACIONES HAN APRENDIDO primero a ver TV antes que hablar, y peor aún, ahora con los dispositivos móviles, al alcance de cualquiera, tienen acceso a cualquier tipo de información –principalmente a través de las redes sociales-, desde invitaciones para linchar hasta pornografía. Basta saber que México está en el top 10 mundial del consumo de pornografía y es el primer lugar en difusión de pornografía infantil, lo que contribuye para alborotar la hormona en los embarazos entre adolescentes.

ASÍ MISMO, LOS VIDEOJUEGOS DE mayor éxito entre las nuevas generaciones se distinguen por su alto contenido de violencia, crueldad y por exaltar la acumulación de riqueza mediante el robo, el sexo y el narcotráfico. Tan sólo en Monclova se registran mensualmente 16 casos de padres de familia golpeados por sus hijos adolescentes ocasionados por el influjo de sustancias tóxicas.

Y AUNQUE LOS NIÑOS ASISTAN a la escuela, de todos es sabido que el sistema educativo –tanto público como privado- adolece de diferentes limitaciones ocasionadas por programas educativos deficientes, un magisterio mal preparado y por la apatía de los padres de familia. Actualmente los profesores han dejado de ser líderes morales y por ello tienen poca o nula influencia entre sus alumnos. Hace años que la materia de civismo dejó de impartirse.

POR OTRO LADO, LOS DEPLORABLES hábitos alimenticios que prevalecen desde temprana edad, a base de una dieta de fritos y refrescos, han ocasionado que México ocupe el primer lugar a nivel mundial en obesidad infantil y –paradójicamente- el segundo lugar en desnutrición en América Latina.

ANTE TODO ESTO, LAS AUTORIDADES poco o nada hacen; a nivel local no se les conocen programas para evitar el maltrato infantil, ni para fomentar una alimentación sana y nutritiva, ni mucho menos programas de trabajo que ofrezcan alternativas creativas y formativas para las nuevas generaciones. Es más, no han podido siquiera erradicar de las escuelas la comida chatarra ni han logrado activar el ejercicio físico.

Y PARA ACABARLA ESTÁN LOS diputados que desconocen la realidad de las comunidades que dicen representar y que en vez de legislar leyes justas prefieren andar en la grilla, autopromoviéndose con el reparto de tinacos, láminas y pintura. La falta de leyes justas y la opaca impartición de la justicia son causa del hartazgo social y de los linchamientos.

ES TRISTE Y LAMENTABLE QUE sucedan crímenes infantiles, pero en lugar de desgarrarnos las vestiduras o incitar a la venganza deberíamos empezar por reconocer que algo no hemos estado haciendo correctamente y que hemos dejado de predicar con el ejemplo. Es increíble que prefiramos socializar más con nuestras mascotas que con nuestros propios semejantes. Y luego nos quejamos de que El Demonio ande suelto.

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