Todo el derecho tienen los padres de familia por buscar, preocuparse y esforzarse para que sus hijos ingresen a los mejores planteles escolares públicos que hay en sus propias comunidades.

Durante decenas y decenas de años, es y seguirá siendo éste el vía crucis de año tras año de no pocos papás y mamás coahuilenses que recurren a todo por conseguir para sus críos un lugar en la mejor escuela de la colonia, el barrio o su sector de cualquier punto de la comunidad donde radican, aun cuando tengan que recorrer largas y penosas distancias con tal de alcanzar el objetivo de un lugar en la mejor escuela.

Este peregrinar que es normal en febrero de cada año, así como la penuria y vía crucis de cientos y hasta miles de padres de familia coahuilense, no terminará hasta que las autoridades educativas decidan y pongan orden para que se respeten las disposiciones que hasta ahora quedan en el aire y no llega a los oídos sordos de muchos directores y maestros de los centros educativos oficiales o públicos que tienen sus propios intereses, lo acepten o no, pero ésa es una mera verdad.

Esto ocurre y se vive lo mismo para el ingreso a un jardín de niños, en una primaria, secundaria y preparatoria, recurriéndose desde ir una noche antes del inicio de inscripción para dormir el o los papás de los escolapios en la vía pública con la ilusión de ese sacrificio les dará el lugar preferente que buscan para su o sus hijos, a quienes en ocasiones se los llevan para presentarlos y ¿por qué no?, para que esos pequeños o jovenzuelos sufran y sepan desde ahora que no es fácil ni normal conseguir espacio en la mejor escuela oficial.
Otra de las argucias es que desde una tarde antes de empezar la matrícula, los interesados llevan sillas que forman formándose una fila desde la entrada del plantel dejando en su asiento un papel con el nombre del niño o niña, chavo o chava que se pretende registrar su ingreso a esa escuela.

No todo queda y se resuelve favorablemente llegando muchas horas antes y con cobijas o algo que haga menos duro y frío el piso de la banqueta para pernoctar, ni tampoco con llevar una silla y “apartar” un lugar, ya que apenas ahí empieza el vía crucis de estos preocupados padres, pues en infinidad de ocasiones al llegar la hora de la verdad, se encuentran con que “ya no hay cupo”, lo que en ocasiones motiva una reacción frustrante y llena de impotencia por ese papá o mamá que se las ingenió para ser de los primeros, ya que no es posible que antes de oficialmente comenzar la inscripción, se llenó la escuela.

A lo anterior, hay que considerar que no faltarán los adultos que lleguen en las primeras horas de la mañana o pasada la media mañana y se encuentran con que ya están “reservados” los lugares con sillas vacías y con un simple nombre a quién pertenece la silla y que es el nombre de la familia que lo “apartó”, iniciándose los reclamos por considerar que es un abuso la “reserva” de lugares como si se tratara de función de teatro o restaurante donde con apartar lugares se tiene el derecho de una comodidad sin tener que
esperar o hacer fila.

Las autoridades educativas pregonan que las familias más cercanas a la escuela del rumbo, tienen preferencia en caso de nuevo ingreso y más cuando un hermano o hermana ya está cursando sus estudios en ese lugar, ya que eso es una vil falacia.

También se alardea de que hay cupo para todos, sin decir que si no fueron aceptados en la escuela cercana a su domicilio, encontrará lugar en otras que siempre se encuentran a kilómetros de distancia.

El problema: Que los directores y maestros dejen de influir haciendo su lista de recomendados, protegidos e iluminados y que se respete lo que dispongan sus superiores porque de otra manera volverán a pasar decenas y decenas de años cargando los padres del presente y el futuro, pasando por este vía crucis que no es tan fácil ni placentero deslindarse de él.(http://www.intersip.com.mx)
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb