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Juan Latapí
Juan Latapí
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22 Noviembre 2015 04:09:59
El impostor
HACE 10 AÑOS AL CONMEMORARSE el 60 aniversario de la liberación de los cautivos del campo de concentración nazi de Auschwitz, el Parlamento español rindió un homenaje a las víctimas españolas que ahí padecieron el cautiverio y exterminio.

EL ORADOR OFICIAL POR PARTE de los supervivientes de aquellas atrocidades fue el catalán Enric Marco, quien con un emotivo discurso conmovió a propios y extraños. Este personaje se había dado a conocer como un activo sindicalista que combatió en la Guerra Civil española, perseguido y luego deportado a un campo de concentración nazi.

UNA VEZ CONCLUIDA LA SEGUNDA Guerra Mundial, Enric Marco regresó a España y, según se decía, había sido perseguido durante la dictadura de Franco. Cuando este último falleció, Marco se dio a conocer como un combativo ex sindicalista quien con su emotiva elocuencia cautivaba a los auditorios.

POCO TIEMPO DESPUÉS ESTE PERSONAJE también se dio a conocer como superviviente de los campos de exterminio. Su carisma y cualidades de orador le dieron cierto renombre y le permitieron llegar a ocupar importantes puestos en las organizaciones de los supervivientes de dichos campos.

EN MAYO DE 2005, AL conmemorarse la liberación del campo de concentración nazi de Mauthausen, se acordó realizar un gran homenaje a las víctimas y a los supervivientes en el mismísimo campo de exterminio al que acudirían varios jefes de estado europeos. Por parte de los supervivientes españoles fue elegido como orador Enric Marco.

MIENTRAS TANTO UN DISCRETO PERO profesional historiador español, especializado en los supervivientes españoles del Holocausto, había indagado sobre el pasado de Enric Marco y descubrió que este había falsificado información y prácticamente toda su historia no era verdad. En pocas palabras era un impostor.

UNA SEMANA ANTES DEL HOMENAJE estalló el escándalo y el admirado Enric tuvo que ser sustituido por otro orador en el homenaje.

ESTE SUCESO GENERÓ UN ESCÁNDALO mediático, principalmente en España, y fue extensamente comentado con opiniones encontradas ante el asombro de cómo había sido posible que durante años un tipo carismático y aparentemente serio que había cautivado multitudes con sus relatos era un impostor.

LOS IMPOSTORES SIEMPRE HAN EXISTIDO y su éxito se basa principalmente en la necesidad de la gente en creer en algo. Un impostor es alguien que engaña para obtener un beneficio social o económico, que manipula verdades para lograr un engaño a base de mentiras.

IMPOSTORES LOS HAY EN TODOS lados. En México valdría la pena preguntarse cuántos de los que se ostentan como licenciados no lo son, igual que médicos, ingenieros e incluso ministros de cualquier religión.

EN MONCLOVA REGULARMENTE APARECEN CHARLATANES haciéndose pasar por curanderos que lo único que alivian son los ahorros de sus creyentes. Impostores son también quienes se ostentan como líderes obreros sin haber trabajado nunca como tales.

NUESTRA CULTURA TOLERA SER IMPOSTORES a base de fingir y engañar, desde quienes fingen juventud pintándose las canas, o de algunas mujeres fingen esbeltez mediante el uso de una faja, hasta quienes fingen cierto estatus social y económico sin tener en qué caerse muertos.

LOS IMPOSTORES DE LA CLASE política están a la orden del día al decir que representan y defienden los intereses de la gente cuando en la realidad sólo benefician sus intereses personales. Impostores son los políticos que en el chaupulineo ocupan cargos para los que no están preparados.

DE LOS IMPOSTORES DADOS A conocer en México destaca Ugo Conti, personaje de la novel a “Casi el Paraíso”, de Luis Spota, quien se hizo pasar por un príncipe italiano al que la aristocracia mexicana de los años 50 puso a su disposición dinero, empresas, posición, amistades e incluso a sus hijas.

Aunque este impostor es un personaje ficticio, retrata con gran precisión lo fácil que es engañar a una sociedad interesada sólo en su beneficio individual.

LOS IMPOSTORES QUE CONSIGUEN SUS cometidos se distinguen por su creatividad y habilidades, como es el caso de Enric Marco quien aún vive en Barcelona, y aunque ya no representa a los supervivientes del Holocausto, lo más sorprendente es que todavía es reconocido como un tipo extraordinario que logró engañar a casi todos. A final de cuentas este personaje ha reconocido que de verdades hizo mentiras, como lo describe estupendamente Javier Cercas en su libro El Impostor.

DESAFORTUNADAMENTE EN MÉXICO LOS IMPOSTORES que logran su propósito no siempre lo deben a su creatividad, sino a la ingenuidad y apatía que nos caracteriza e impide desenmascararlos, ya que no nos interesa conocer la verdad sino la versión que más nos conviene creer, aunque sea falsa.


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