No hay duda de que la baja calidad de la educación mexicana goza de buena cobertura en la prensa nacional. Hace unos días se dio a conocer la noticia de que los estudiantes mexicanos han aumentado su capacidad de buscar y encontrar la información necesaria para sus tareas y sus diversos intereses, pero que su capacidad para emplear esa información, seleccionarla y elaborar juicios empeoró en una década. La noticia, que recibió amplia cobertura, involucró a la directora general de Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, Margarita Zorrilla Fierro, quien presentó el informe sobre los resultados de la evaluación de la prueba PISA, en un documento llamado “México en la prueba PISA 2009”.

Las notas se basaron más en un comentario que la doctora Zorrilla Fierro hizo en la presentación del informe, que en el resto de la información que presentó. Dijo que el acceso a internet y el uso del famoso “copy/paste” podrían ser factores que explican la paradoja de que los estudiantes mexicanos, aun cuando se han vuelto más diestros en la búsqueda de información, han disminuido su capacidad de comprenderla y aplicarla, situación que afecta el desempeño académico de los adolescentes.

El comentario de la doctora Zorrilla respecto a que “(los estudiantes) aprenden a buscar, acceden y recuperan información pertinente, pero ya tienen dificultad para integrarla e interpretarla. ¿Cuál es el problema que tienen en las aulas? El cortar y pegar, y ahí el trabajo del profesor tiene que ser más complejo para poder mejorar el aprendizaje”, se quedó como concepto estelar en la prensa, llegando a afirmar los diversos encabezados que “México está reprobado en la comprensión de lectura” (El Sol de Cuautla), “Internet afecta la capacidad de análisis en los niños” (Diario de Yucatán), “Pasma el copy-paste la mente adolescente” (Excelsior) y otros mas que no reflejan la realidad ni son inferencias válidas del comentario de la doctora Zorrilla.

Terminan algunas de las notas diciendo que la diferencia de una década en la que creció el número de jóvenes con acceso a internet puede explicar por qué los jóvenes ahora seleccionan mejor la información que buscan, pero la facilidad al encontrar los datos pudo haber afectado su habilidad reflexiva, porque ahora, “como se dice en la jerga, ‘googlean’ los trabajos” y, en muchos casos, sólo copian y pegan, pero no analizan ni cuestionan.

Pero el informe es claro al concluir que no es fácil obtener cambios importantes en la competencia lectora de los estudiantes si no se han modificado sustancialmente las prácticas escolares profundamente arraigadas en nuestro sistema educativo nacional, y si no se han cambiado los patrones culturales prevalecientes en la sociedad. Es importante comentar que, en comparación con el año 2000, las brechas en el desarrollo de las competencias lectoras estén disminuyendo, probablemente porque los esfuerzos de la Reforma Integral de la Educación Básica (la RIEB) y el Programa Nacional de Lectura han propiciado que los alumnos realicen con mayor frecuencia tareas que implican localizar información en textos estructurados y aunque precisa que es necesario formar lectores que no solamente puedan acceder y recuperar la información, sino que lleguen a reflexionar, evaluar, integrar e interpretar lo leído, no lo harán mientras no tengan acceso a mayor variedad de libros y materiales de lectura. Y en tanto se sigan con las mismas prácticas de enseñanza en el aula, que privilegian el aprendizaje memorístico, mientras los docentes y los padres de familia no motiven a la lectura, leyendo ellos mismos y poniendo el ejemplo a sus hijos, la situación no cambiará fácilmente. Queda claro que la formación de lectores competentes va más allá del ámbito de la escuela y son muchos los actores sociales que tienen la obligación de promoverla.

Y debemos preguntarnos también si la práctica de la copia y pegado acrítica de la información para los trabajos escolares no es sino una respuesta a la falta de evaluación seria de esas tareas que a veces se antojan inútiles y que son más bien una simulación que encubre un pobre trabajo pedagógico.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb