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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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13 Febrero 2017 04:00:00
El latifundio más grande de Coahuila
Durante mucho tiempo se especuló que el latifundio más grande de México, era el de don Luis Terrazas en el estado de Chihuahua, o el del marquesado de Aguayo en Coahuila. Las evidencias señalaron que ese honor no solo de México, sino en la historia de la humanidad le correspondía al de los Sánchez Navarro, que se ubicó en Coahuila, Nuevo León, Zacatecas, Chihuahua y Durango y durante su apogeo entre 1840 y 1848, abarcaba más de 6 millones y medio de hectáreas.

Juan Sánchez Navarro estaba entre los fundadores de Saltillo en 1577 y desde entonces fue una familia honorable pero no se le consideró distinguida. La historia del latifundio empezó en 1755, cuando José Miguel Sánchez–Navarro fue designado cura de Monclova, quien creó una gran organización comercial que mantuvo lazos con las casas mercantiles más prominentes del virreinato.

En 1762, José Miguel fue designado diezmero de la provincia de Coahuila, abriendo una modesta tienda, cuyas utilidades le sirvieron para especular con el ganado. En 1777 el comercio de los Sánchez Navarro era un verdadero monopolio y Monclova y sus alrededores soportó los precios de sus mercancías o tenían que vivir sin ellas. El encargado de la tienda era su hermano don Gregorio Sánchez-Navarro y el de las Haciendas su hermano Manuel. En un principio José Miguel compró propiedades desparramadas, actividad que estaba dominada por latifundistas como los Vásquez Borrego, los Garza Falcón y los marqueses de Aguayo.

Cuando el cura dejó de ser diezmero, seguía su sistema de comprar ganado lanar a bajos precios y lo revendía ventajosamente en el centro del virreinato, invertía sus ganancias en tierras y lo que le sobraba compraba mercancías a quienes les vendía el ganado. En 1821 ya era dueño de 325 mil hectáreas y el centro de su latifundio era la hacienda de San Ignacio del Paso Tapado, cerca de Monclova, de donde administraban 6 cascos subordinados.

Su éxito se debía a que no eran propietarios ausentes porque vivían en sus haciendas, eran hombres de negocios y no formaron su latifundio por las tierras sino para ganar dinero. Los puestos administrativos eran ocupados por familiares. José Miguel murió en Monclova en 1821 y dejó como heredero a su sobrino José Melchor, quien acrecentó sus propiedades, dejando como herederos a sus hijos Carlos y Jacobo cuando murió en 1836.

En 1840, Carlos, de 24 años de edad, compró en varios pagos el enorme marquesado de Aguayo. En 1841, el centro administrativo del latifundio pasó a la hacienda de San Francisco de los Patos, hoy General Cepeda. La actuación política de los Sánchez-Navarro fue exitosa, sobreviviendo los constantes cambios de gobierno hasta que cometieron el error de ser partidarios de Maximiliano, donde Carlos fue su último gran chambelán, al triunfo de Juárez les costó perder su latifundio en 1868, cuando les expropió sus propiedades. (“Las Cosas de Coahuila”, columna periodística de Álvaro Canales)

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