Este jueves, el Congreso de la Unión en sus dos Cámaras rememoró la fecha infausta del 10 de abril de 1919, cuando en Chinameca, Morelos, fue muerto a mansalva Emiliano Zapata Salazar. En San Lázaro, fue recordado también el maestro Jesús Sotelo Inclán, quien en su ya histórico libro “Raíz y Razón de Zapata”, escribió un diálogo que el Emiliano niño sostuvo con su padre, Gabriel Zapata:

-¿Por qué llora, papá? –preguntó el niño a don Gabriel. Y éste respondió: “Porque nos quitan las tierras”.

-¿Quiénes? –volvió a preguntar el niño Zapata.

“Los amos”, respondió don Gabriel.

-¿Y por qué no pelean contra ellos? –insistió el chamaco.

“Porque son poderosos”, volvió a responder don Gabriel.

-Pues cuando yo sea grande haré que las devuelvan –dijo el niño Emiliano Zapata Salazar.

Era Ricardo Cantú, diputado federal del PT, quien, en la tribuna, leía el libro reconocido en todo el mundo del maestro Jesús Sotelo Inclán.

Y continuó con la cita del libro del profesor normalista Jesús Sotelo: “El destino del pueblo de Anenecuilco ha sido pelear siempre por sus tierras, y los hombres que nacen en él están unidos a ese infalible destino. Así Emiliano Zapata desde pequeño supo adivinar cuál era el suyo. El hacendado que realizó aquella usurpación y originó el llanto del padre y la protesta del niño fue don Manuel Mendoza Cortina, tan venerable, respetado y que tanto amaba a los perros”.

Sonia Rincón Chanona, diputada de Nueva Alianza, dijo: “Emiliano Zapata, nacido en Anenecuilco el 8 de agosto de 1879, forjó desde su niñez un carácter sensible, honesto y solidario con los indígenas y contra la explotación que padecía la gente del campo”. Y apostilló: “Estas cualidades le permitieron que lograse rápidamente aglutinar en torno a su persona una guerrilla que aceptó el Plan de San Luis Potosí el 5 de octubre de 1910, en el que se estipulaba que la tierra le sería restituida a sus antiguos propietarios, sintiéndose con ello convocados e incluidos los indígenas y campesinos que veían en Zapata a su líder natural y a la tierra el motivo de su lucha”.

Entonces habló Ricardo Monreal, de Convergencia: “Es irónico y paradójico que hoy esta Cámara se muestre apacible y silenciosa frente a la persecución que miles de maestros están sufriendo en las calles de Oaxaca, Michoacán, Morelos, Guerrero y en muchas otras partes del país”.

Crítico hasta las cachas, Monreal, hacía un instante, había dicho que la sesión “semivacía, sin quórum legal, estuviera recordando un evento cobarde que cegó la vida de Emiliano Zapata”.

Y fustigaba Monreal al Pleno camaral, donde predominaban las curules vacías: “Por eso me suenan huecos estos discursos, porque también es paradójico que a casi 100 años de distancia de este cobarde acto, sigan las comunidades indígenas en la miseria, en la pobreza, en el abandono”.

Ricardo Monreal remachó: “Muchos complacen a tiranos por un puñado de monedas o por cohecho o soborno, traicionando y derramando la sangre de sus hermanos’, esto decía Zapata, y sigue vigente su frase”.

Y reforzaba el zacatecano su dicho, así: “Aquí les quitamos, con el voto en contra nuestro, ustedes les quitaron el derecho a ampararse las comunidades indígenas, apenas hace unos días; aquí negaron a las comunidades indígenas, en la Ley Educativa que ahora está siendo cuestionada, el carácter pluriétnico de la educación en México”.

Y citaba otra vez a Zapata: “La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía’, fue otra frase inmortal Zapata”.

Y apostillaba al Pleno, preguntándole: “Les pregunto con toda honradez: ¿ha cambiado algo después de casi 100 años del asesinato de este prócer?”

Hacia un momento, Monreal hubo dicho también: “En 1979 el gobierno intentó celebrar el centenario del natalicio del Caudillo del Sur. Rasuraron la exposición de motivos de una carta enviada a Carranza por Emiliano Zapata. En esa misiva el Caudillo del Sur denunciaba los actos tramposos e inconstitucionales que Carranza realizaba. La falta de democracia real, pues decía: ‘los gobernadores y los diputados eran electos al dedazo, un autoritarismo atroz persiste en el país y una completa insensibilidad a las demandas de la lucha armada de la revolución”.

El PRI habló en voz de Maricela Velázquez Sánchez, quien dijo: “Hoy las organizaciones agrarias del PRI se esfuerzan en la defensa de esos ideales (de Zapata) en nuevo contexto histórico”. Y, sin rubores, Maricela Velázquez, añadió: “La CNC y la CCI buscan ser consecuentes con el pensamiento de Emiliano Zapata”.

Y reforzaba diciendo que también los diputados del PRI “continuamos en esa lucha” (de Zapata), de ahí que –ejemplificaba- hayan aprobado la reforma laboral, en la que reconocen derechos laborales de los jornaleros agrícolas…

Hablaban de Zapata, a 94 años de que Carranza lo mató. Discursos semejantes se escucharon en la tribuna del Senado.