La segunda escuela de pensamiento sostiene que las ideas son el producto del trabajo duro y la concentración reflexiva. “Es sólo trabajo”, dice Andy Warhol. “Siéntese con papel y lápiz y piense, ¡no se levante hasta que salga algo!”. Esta escuela percibe al escritor como en una molienda produciendo a duras penas cuatro páginas por día o al diseñador que se sienta en su lugar y sólo comienza a trabajar.
La realidad se encuentra en algún lugar entre las dos escuelas de pensamiento. Definitivamente existe aquel rayo de inspiración que ilumina la mente, y donde el proceso queda más bien sujeto a la sensibilidad del receptor que a su creatividad. Por otro lado, es un hecho que la preparación, la experiencia, el enfoque consciente, el esfuerzo y cierto grado de suerte favorece al artista, permitiendo la génesis de las ideas.
¿Cómo generar ideas útiles? Preparación. Las ideas llegan a aquellos que están dispuestos a recibirlas, independientemente de su origen. Los científicos tienen ideas sobre la ciencia, pero no necesariamente sobre la poesía. Y viceversa —es raro el poeta que es “iluminado” por una idea que avance nuestra comprensión de la biología molecular.
Atención. Prestar atención al mundo que nos rodea, ya sean las actividades inmediatas de las personas de nuestro entorno o los acontecimientos lejanos.
Curiosidad. La creatividad a menudo proviene de la unidad de comprender y desarmar cosas, literalmente o en sentido figurado. Se deriva de la voluntad de saber “qué pasa si...” y de seguir cuestionando hasta que se llega a algo interesante.
Esfuerzo. La creatividad tiene un compromiso de trabajo. Dice el dicho: “las ideas son baratas, la ejecución es lo difícil”.
Sincronicidad: La sincronicidad tiene dos partes. Primero es la “suerte” de estar en el lugar correcto en el momento adecuado y la segunda es hacer las conexiones entre cosas o hechos no relacionados. Existe la inspiración, vista como la recepción de ideas brillantes que, aparentemente de la nada, nos asaltan sin aviso. Pero, como todo, resulta que somos más “inspirados” cuando existe trabajo, curiosidad y otros elementos que favorecen la génesis de las ideas.
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