No me preguntes cómo pasa el tiempo
¿Por qué es importante este galardón? Porque el autor de “Las Batallas en el Desierto” recoge en su quehacer el perfil y la tradición de un modo de ser escritor cada vez más escaso: La poligrafía. Minucioso ensayista lo mismo que poeta. Narrador o traductor solvente. Profesor o periodista cultural, Pacheco ha hecho de todo y lo ha hecho muy bien. Hoy que cualquier veinteañero se asume como escritor de a deveras con un librito de poemas o algún ensayito suelto, este miembro de la Generación del Medio Siglo nos recuerda que el quehacer literario es algo serio e inabarcable. Aprendiz junto con Monsiváis y Poniatowska del legado de Fernando Benítez, Pacheco ha convocado desde su columna “Inventario” los demonios y los resplandores del transcurrir nacional durante décadas.
El reposo del fuego
Hoy que gran parte del periodismo cultural actual se fabrica desde la prisa y la improvisación, o de plano desde la ignorancia; cuando la poesía actual se pierde en un tumulto de bravatas, ocurrencias o de pleitos (vean los lamentables sonetitos o las fotos en la red donde se publican con los labios pintados), o la narrativa desbarranca por los territorios del facilismo experimental, la obra de Pacheco nos recuerda que para ser verdadera vanguardia basta con fundirse en serio con la tradición.
Poeta del Apocalipsis y del desencanto, en sus versos el mundo, el amor y las cosas son un callado derrumbe; un desmoronamiento lento donde apenas se atisba el fulgor efímero de la belleza y de las esperanzas. El paso del tiempo, la confrontación con el ayer, el amor como perpetuo desencuentro, los cataclismos íntimos de los seres comunes o los laberintos del lenguaje, la obra de Pacheco vuelve siempre a un mismo punto: la ciudad como maquinaria de demolición de las almas.
El viento distante
Eclipsada muchas veces por su poesía, o su quehacer como cronista, la obra narrativa de Pacheco es una de las más interesantes, amargas y sólidas del último medio siglo. 30 años antes del Crack, veinteañero apenas, propuso una joya para muchos desconocida: la novela “Morirás Lejos”. El acecho y la mirada del otro, la presencia del nazismo en México, el peso de la culpa, el crucigrama que suponen los otros, conforman esta pieza desmontable, precursora en muchos sentidos. Asimismo, sus libros de cuentos “El Viento Distante” o “El Principio del Placer” vuelven sobre el reverso negro de nuestra historia nacional, la soledad cósmica del niño que abre sus ojos a la maldad del mundo, o las siempre filosas y deslumbrantes aristas del amor.
Dato curioso: el primer cuento mexicano donde aparece el Metro de la Ciudad de México es un cuento policiaco titulado “La Fiesta Brava”, de finales de los sesentas. Adivinen quién es el autor.
Bardo de las bardas
“La manera más fácil de aparecer como revolucionario, es exigiéndoles a otros que lo sean”.
José Emilio Pacheco
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