Hoy festejamos el Día San Valentín, santo del amor, festividad importada de los gringos, quienes la importaron de los ingleses, quienes la importaron de los países nórdicos- consulte usted a la Wikipedia, que viene a ser el Selecciones de esta época-.

Según la leyenda, existió en la Roma imperial un sacerdote, llamado Valentín, quien casaba a los jóvenes por el rito católico, entonces prohibido, por lo que el emperador Claudio- una especie de Plutarco Elías Calles- ordenó martirizarlo hasta la muerte. Pero siglos después triunfó la Iglesia, como actualmente ocurre en México, y un Papa que se llamaba Gelasio- ¿por qué no si hay un obispo llamado Onésimo?- hizo santo al tal Valentín y le dedicó la festividad del 14 de febrero.

Así se institucionalizó la fecha que el muy católico Al Capone festejó con la célebre “matanza de la Noche de San Valentín”, el 14 de febrero de 1929. Y es que, como acaba de afirmar el Peje, hay algunos que afirman creer en Dios, pero combaten la violencia con más violencia, asesinando gente. Sin embargo, no hay que creerle mucho al transformado Peje quien, de llegar a la Presidencia, podría rendir sus informes de Gobierno o dar el Grito el 14 de febrero, ya instituida la “República Amorosa”.

El caso es que el 14 de febrero, Día de San Valentín y de los enamorados, cobró auge propiciado por los comerciantes. Quienes ni siquiera se han enterado de que en 1969 San Valentín fue descontinuado junto con muchos otros santos por la Iglesia católica. En México, a los empresarios se les hizo poco celebrar sólo el amor, por lo que le agregaron a la fiesta también la amistad. Así se da el caso de que algún jefe le regale a la secretaria un abrigo de pieles y a la esposa un ramo de rosas, por el amor y la amistad, respectivamente.

Así que en este país donde festejamos hasta el Día del Compadre- aunque todavía no hay el Día del Sinmadre- se llenarán los restaurantes, los teatros y los moteles. Y habrá abrazos, besos y, lo más importante, muchos regalos. Por ejemplo, Ernesto Cordero podría regalarle a Josefina Vázquez Mota una silla, pero réplica de la Presidencial, sino una silla eléctrica.

Cuauhtémoc Cárdenas, ya reconciliado con el Peje, quizá le obsequie a AMLO la banda presidencial que se mandó hacer desde 1988 y todavía no la ha podido estrenar. Por si no lo ha pensado, sugerimos al ya candidato al Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, que le regale a la diputada Alejandra Barrales un viaje todo pagado, pero por Mexicana de Aviación, empresa a la que también le prohibieron volar.

Sus cómplices... digo: compañeros del Sindicato de Trabajadores de la Educación, podrían dar como presente a la Maistra Gordillo una manzana. Pero de casas en la colonia Polanco o en San Diego, California, sus lugares preferidos.

Tres ex gobernadores de Tamaulipas aceptarán regalos, excepto de los narcos, que les obsequiaban todos los días, según la DEA. Desde luego que Enrique Peña Nieto y su Gaviota intercambiarán regalos, quizá un suéter y un kit de maquillaje. La abrigadora prenda para ella y el maquillaje para él, porque es el único que sale en la tele actualmente.

Si Fox le regala a su Martita un ramo, seguramente no será de Margaritas. Y el Presidente, sí, quizá cambiará su aperitivo del día por una Margarita, en vez del clásico tequila con limón.

¿Y usted qué regalará hoy a su amorosa cónyuge y a su “amiguita” cariñosa?


¡Rriinngg!


-Bueno, Los Pinos...
¿Ya felicitó el Presidente al mexicano Emmanuel Lubezky, “El Chivo”, por su premio como director de Fotografía Cinematográfica”?
-Desde luego que ya felicitó al “Chivo”, pero no pudo felicitar al Cordero...

Epigrillo:


De críticos no se salva.

Ahora dicen, con razón, destapa AMLO a M ondragón: “La ocasión la pintan Kalb...a”