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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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09 Diciembre 2016 04:00:00
“EL SOLDADO DESCONOCIDO” TIENE NOMBRE –I parte-
El escultor Ignacio Asúnsolo MasÓn, propuso en 1936 al Gobierno federal del Gral. Lázaro Cárdenas, crear una escultura en honor a todos aquellos soldados que murieron en tiempo de guerra sin haber sido identificados, que mostrara a un soldado que transmitiera el espíritu y valores de la institución castrense y que al paso del tiempo, se convirtiera en un emblema institucional a nivel nacional, lo que fue aceptado.

Debido a la trascendencia del proyecto, se puso especial cuidado en elegir al militar que sirviera de modelo para la escultura. Las características físicas de un soldado, en ese entonces sargento segundo, perteneciente al 47° batallón de Infantería, asignado para la protección personal del Presidente de la República, con base en el Cuartel de Chivatito frente al Molino del Rey, de la Ciudad de México, llamó poderosamente la atención del escultor. El soldado medía 1.84 metros de altura, cabello negro, cejas amplias y grandes, color trigueño, de rostro requemado casi como de bronce, nariz recta, frente y boca rectangulares, labios gruesos y escasa barba.

De ancha espalda, cuerpo corpulento y de largas piernas, lo convirtieron en el modelo para la escultura conocida popularmente como Soldado Desconocido. Los moldes para fundir la escultura del soldado de infantería pronto configuraron el rostro; el cuerpo con el uniforme de guarnición de paño de los años treinta; la gorra de guarnición con visera; la guerrera de manga larga ligeramente entallada con siete botones, dos bolsas de pecho grandes al frente y dos a los costados, con cuello recto y doblado; el pantalón es un modelo para montar, holgado en la parte superior hasta la rodilla, donde se ajusta hasta el tercio inferior de la pantorrilla, en los costados exteriores de cada pierna tiene una hilera de cinco botones para cerrar la pierna ajustada, además de bolsas laterales y traseras; polainas lisas lo cubren desde el tobillo hasta la rodilla, las que tienen una vara de acero a lo largo; zapatos de tipo borceguí; la fornitura se integra por medio de cinturón de cuero, lleva diez estuches con tapa de pasador y broche de presión, del lado izquierdo tiene el tahalí con el cuchillo de campaña, dos tirantes formados cada uno por dos correas en cruz, en la parte trasera del cinturón tiene dos cartucheras; la mochila de armazón de baqueta rectangular, al frente contiene sujetas dos mantas, con dos sacos de ración al centro y el fusil máuser de siete milímetros.

Todo quedó grabados en 1000 kilogramos de bronce de la escultura de 3.2 metros de alto por 1.3 de ancho, con terminación de patina café, procesada a la fundición a la cera perdida. Esta escultura fue colocada inicialmente en un pedestal de chiluca en la Ave. Ejército Nacional esquina con 5 de febrero en la Ciudad de México, inaugurada en 1937. Del mismo molde se han elaborado otras esculturas para honrar al soldado mexicano, algunas de ellas colocadas en el puerto de Veracruz, la ciudad de Durango, Gómez Palacio y en noviembre de 2015, en Piedras Negras, Coahuila. Esta última donada por la Sedena al gobierno de Coahuila y este último, en Coordinación con la 6ª Zona Militar la cedió para Piedras Negras, con el título: “Al Defensor de la Patria”, inaugurado por el secretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos el 10 de diciembre de 2015. Pero, ¿Quién es el Soldado Desconocido? Mañana la 2ª parte. (“Ignacio Asúnsolo Masón, creador del monumento ‘Al Defensor de la Patria’”, de sargento primero Gabriela Martínez Toribio, Revista del Ejército y Fuerza Aérea, abril 2015, páginas 36 a 39)

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