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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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24 Octubre 2010 04:00:18
El último ejecutado
La pena capital en nuestro país fue abolida oficialmente en el año 2005, la última ejecución civil fue en 1937 y de un militar en 1961, este último caso lo revivimos, ya que el siguiente texto que íntegramente reproducimos, fue publicado en los principales diarios del país, hace poco más de un año, relato sumamente importante porque no pasa de moda y está latente la posibilidad de autorizar nuevamente la pena de muerte.

“El 9 de agosto de 1961, el soldado José Isaías Constante Laureano fue fusilado al ser declarado culpable por insubordinación y asesinato, delitos castigados con la muerte por el código de justicia militar de ese entonces. Constante Laureano, de 28 años de edad, pidió al pelotón militar que no le vendaran los ojos, porque quería morir viendo el alba.

Ésa fue su última petición, que le fue concedida. A las 04:30 horas de ese 9 de agosto, José Isaías Constante Laureano fue conducido al paredón de la Sexta Zona Militar de la ciudad de Saltillo. Con sus rifles y escopetas, el encargado de dirigir el fusilamiento dio la famosa orden: Preparen, apunten, fuego.

El soldado José Isaías Constante Laureano murió instantáneamente. Éste fue el último fusilamiento que se dio en México y se llevó a cabo en Saltillo, la capital de Coahuila, en la parte trasera de la penitenciaría del estado, que se denominaba también prisión militar, lugar donde también recluían y juzgaban a los soldados que cometían delitos. José Isaías Constante Laureano estaba completamente embriagado y con su fusil mató a dos de sus compañeros, cuyos nombres eran Cristóbal Granados Jasso y al subteniente de infantería Juan Pablo MaDobecker.

Hechos perpetrados en la ciudad de San Luis Potosí. Antes de ser fusilado, Constante Laureano fue sometido a juicio militar. Después de que fue considerado culpable por la milicia, se determinó que su muerte sería por fusilamiento.
El lugar donde fue sentenciado a muerte el soldado, ahora alberga a las oficinas de la Secretaría de Finanzas de Coahuila. Edificio ubicado entre las calles de Emilio Castelar, Maclovio Herrera y Dionisio García Fuentes, justo en la zona centro de la ciudad de Saltillo.

El director de la penitenciaría militar, en aquellos años Gregorio Ruiz Martínez, estaba consternado por los hechos, según narraron años después sus hijas, pero las órdenes eran órdenes y se tenían que acatar. También recuerdan que los fusiles que cargaba el pelotón militar tenían balas de salva, sólo una era verdadera y sería la que segaría la vida del soldado Constante Laureano.
Esto, para no afectar moralmente a los soldados que matarían a su compañero.

De esta manera quedó marcada en la historia la última ejecución sucedida en México, y que ahora, a casi 50 años después, el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, retoma la idea de aplicar la pena de muerte a los secuestradores asesinos o mutiladores, en una época castigada por este tipo de delitos”.
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