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Juan Latapí
Juan Latapí
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11 Diciembre 2016 03:10:00
En el nombre de la impunidad
EN LA MADRUGADA DEL 6 de noviembre, al regresar de San Buena después de un evento altruista, un grupo de bikers circulaban por el bulevar Ejército Nacional cuando uno de ellos chocó con un conductor, que además de pasarse el alto, venía alcoholizado.

MIENTRAS EL Conductor se daba a la fuga, el biker falleció. Ante la movilización de los demás bikers, el prófugo fue aprehendido y horas más tarde liberado, luego de pagar algunas multas.

EL MARTES PASADO, al cumplirse un mes, sospechosamente la autoridad aún no había rendido el dictamen pericial del fatal accidente. Dos días después por fin se entregó dicho dictamen en el que sorprendentemente el biker apareció como responsable del accidente.

NO ES FÁCIL entender cómo un conductor alcoholizado, que se pasa un alto y ocasiona un accidente fatal, obtiene su libertad mediante tecnicismos legales, mientras que –en estos mismos días-un ciudadano de Piedras Negras fue condenado a tres años de prisión por decapitar un perro. Extraña justicia la nuestra.

SUCESOS COMO este son los que abonan la pérdida de nuestra capacidad de asombro y la pérdida de credibilidad en nuestras instituciones y autoridades. Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a convivir con la inseguridad, la corrupción y la impunidad.

DE ACUERDO A información revelada esta misma semana por el INEGI, la corrupción es el segundo problema que más preocupa a la población, luego de la inseguridad. Según los datos dados a conocer, el 50.9 de los mexicanos externaron su inquietud por este tema, por encima del desempleo y la pobreza.

SABEMOS QUE una de las principales causas de la corrupción es la impunidad, la del “háganle como quieran”, la del “no pasa nada”. Un ejercicio estadístico elaborado por México Unido Contra la Delincuencia y Consulta Mitofsky –dado a conocer también esta semana- señala que el 47 por ciento de los ciudadanos considera que la impunidad de los delitos ha aumentado.

ASÍ MISMO, una investigación realizada por la Asociación Civil Impunidad Cero, titulada “Impunidad frente al homicidio doloso en México”, revela que México se ubica a nivel mundial como el octavo país con mayor impunidad. (https://www.impunidadcero. org/uploads/app/articulo/20/archivo/1481147733F63.pdf).

SEGÚN DATOS de la ONU, la impunidad directa de homicidio doloso en el mundo es alrededor del 57 por ciento; en América la impunidad es del 76 por ciento, en Asia del 52 y en Europa apenas del 19. Por su parte, en México la impunidad en homicidio doloso en 2014 fue de 78.6 por ciento, es decir, de cada 5 homicidios en el país solo se sancionó 1.

EN ESTA MISMA investigación se menciona que las cinco entidades con mayor impunidad directa en homicidio doloso son Durango, Guerrero, Coahuila, Michoacán y Nuevo León. De 2007 a 20012 los principales aumentos en la incidencia de homicidios, considerando la tasa por cada 100 mil habitantes, se dieron en Colima (761.4 por ciento), Morelos (612 por ciento), Coahuila (494.7 por ciento) y Nuevo León (375.1 por ciento). A nivel nacional la tasa de homicidios dolosos casi se duplicó en dicho periodo.

ESTA INVESTIGACIÓN señala que las sociedades que han logrado revertir la espiral de violencia e impunidad han optado por fortalecer la tríada de la investigación, ministerio público – policía investigadora – peritos, mediante un modelo de gestión y desarrollo organizacional; un protocolo y estrategia de investigación y a través del desarrollo de competencias en ministerios públicos, policías y peritos.

RECOMIENDA TAMBIÉN esta investigación establecer estabilidad laboral y servicio civil de carrera para estos servidores públicos a fin de garantizarles una situación profesional adecuada, en virtud de que será personal altamente calificado y especializado al que debe retenérsele en el sector público a través de mejores condiciones de trabajo.

Y COMO SOCIEDAD civil también nosotros tenemos vela en el entierro; cabe recordar que –según el Índice Global de Impunidad México IGI-MEX 2016- los mexicanos solamente denunciamos 7 de cada 100 delitos cometidos ya que consideramos hacerlo una pérdida de tiempo y por la desconfianza en las autoridades. Así mismo, del total de los delitos consumados, solamente existe un 4.46 por ciento de sentencias condenatorias. Lo cual arroja una impunidad cercana al 95 por ciento de los delitos que fueron acreditados por la autoridad como consumados.

LA IMPUNIDAD fomenta la corrupción, incrementa la inseguridad y genera más violencia. Los países con altos niveles de impunidad son susceptibles de tener episodios de violaciones graves a los derechos humanos. Es también la impunidad la que alienta a hacerse justicia por propia mano, tan en boga ahora.

ES LA IMPUNIDAD la que permite veredictos llenos de sospechas, influyentismo que permite liberar a detenidos, en fin, es la impunidad la que permite ponerle precio a la impartición de justicia.

YA NO SE SABE si es indiferencia, incapacidad o complicidad por parte de las autoridades ante el crecimiento de la impunidad y de la corrupción, pero lo que sí sabemos es que de continuar con esas actitudes nos seguiremos aproximando a la tormenta perfecta.

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