Sr. Francisco Juaristi Septién
Director Gral.
Zócalo Saltillo


Por medio de la presente le mando un cordial saludo y me comunico con usted para pedirle de la manera más atenta me haga el favor de ayudarme ante una situación que estoy pasando sumamente difícil.

No sé si recuerde usted la muerte de la joven chef asesinada en Filipinas, de nombre Elisa Loyo, pues bien, hago esta referencia ya que fui la segunda esposa del Sr. Ignacio Loyo Martínez, padre de esta joven fallecida el pasado diciembre de 2008.

Hace ya siete años, me divorcié de este señor, ya que aparte de ser infiel, me traicionó quitándonos a mi hija y a mí todos los derechos de nuestra empresa denominada como GRUPO CDS ARTES GRÁFICAS, S. A. DE C. V. con ayuda de un notario público que en su momento mencionaré, hago hincapié que mi empresa pagó por este bien inmueble en el año 2000.

A raíz de la muerte de su hija menor del matrimonio con Tita Gutiérrez, él se acercó a nuestra única hija Cecilia Loyo Dávila después de siete años de no hacerlo, la abandonó en lo económico y en lo sentimental, su hija no ha conocido el amor y protección de un padre inclusive ni después de la tragedia que vivió este señor con la pérdida de Elisa Loyo.

Habíamos creído que sí, que un golpe así te cambia, por lo menos el recapacitar que la vida se va y no sabemos cuándo, ni cómo, por lo que es bueno acercarse primeramente a la familia, disfrutarlos y gozar de su compañía.

Creímos eso, porque el señor Loyo reconoció su falta después de la muerte de su hija, diciéndome: “Vuelve a tu casa, ésta es tu casa y la de Cecy, nuestra hija, esta casa la hice con tu esfuerzo de trabajo de CGS y yo he abusado de tu esfuerzo para mi propio beneficio, por favor toma estas llaves y ven a tu casa, esto de ninguna manera significa que volvamos como pareja si no lo deseas, pero vive en esta casa, tu casa y de Cecy”.

Así lo hicimos, en el mes de marzo de 2009, en abril ya estaba este señor nuevamente fuerte sentimentalmente, e increíblemente el dolor de la pérdida de su hija pasó…

Volvió a insultarnos al mes de llegar a casa, insultar a nuestra hija enfrente de sus amistades, corriéndonos y gritándonos a punta de maldiciones que ésta es su casa y de nadie más, y que ni Cecy ni yo debemos vivir aquí.

Cuando vivíamos separados, aparte de no proveer a nuestra hija económicamente, no la visitaba y muy apenas pagaba las colegiaturas argumentando que no tenía dinero, mientras que por su lado, el señor se encontraba en repetidos viajes a Europa, con su “novia” de quien también tengo su nombre y en su momento lo mencionaré. Y construyendo esta casa, dejando de pagar por todo un año el colegio de nuestra hija, ahora, del mes de enero al mes de julio de este año 2010, dejó de pagar por segunda ocasión las colegiaturas, ocasionándole a Cecy problemas innumerables en el colegio, argumentando él que no tenía dinero y al proponerle que en lugar de pagar el Club Campestre que pague mejor el colegio, me dijo: “dime tú, qué gano yo con que esta niña estudie, yo no pago porque no quiero, sólo los jo… no tienen dinero, y yo no soy un jod…” viéndome nuevamente en la penosa necesidad de pedir prestado para pagar el colegio. Y otras necesidades como alimentación y vestido.

Así se ha manejado desde que llegamos, nos corta el gas, el agua, afloja los focos para no gastar luz, en fin, pero ahora lo que hicieron él y sus “amiguitos” fue tapar la tubería de la casa ocasionando que los inodoros no se puedan usar, que el piso de la casa se empiece a levantar, que la lavandería y una bañera se “vomitaran”, esto sin mencionar aun los daños a la salud que esto ocasiona, y esto ya se presentó por televisión el día de hoy, en donde quedó grabado tanto el piso levantado, como la lavandería “vomitada”.

Hace un mes que vivimos esta situación, y el señor al mandar yo por dos ocasiones a los plomeros los bota, aventándoles la puerta en su cara, diciendo que no hay registro alguno de su lado, también vinieron de Aguas de Saltillo, e hizo lo mismo.

Le participo todo esto, porque es increíble el grado de inmadurez de esta persona y ya fui a la Procuraduría de la Familia y como me informan ahí, como no hay violencia física no pueden hacer más que invitarlo a pasar a sus oficinas a conciliarnos y mientras, nosotras qué ¿cómo seguir con esta situación?

Deseo publique usted, esta carta para ser escuchadas tanto mi hija y yo y que así la ciudadanía se entere de quién es en realidad este señor, quien se veía dolido y acongojado por la muerte de su hija Elisa Loyo, teniendo a la mano a no menos de dos metros de distancia a su hija menor Cecy Loyo.

Cualquier cosa que le pase a mi hija Cecy, a mis hijos Jesús y Diana y a mí misma, a mi casa, mi trabajo y a nuestros vehículos, los responsables son Luis Ignacio Loyo Martínez, Urbano Durón Padilla, María Caridad Rodríguez, licenciado Flores Garza y “la pareja”, vecino de la calle Monclova, dueño de una cerrajería. Ya que hemos sido amenazadas en varias ocasiones de muerte por este señor si no nos salimos de su casa.

Gracias por su amabilidad y atención a la presente, quedamos de usted.

Saltillo, Coahuila a 11 de noviembre de 2010

Cecilia Dávila Salazar
Cecilia Loyo Dávila
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