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Ricardo Alemán
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22 Noviembre 2016 04:00:00
Es ‘La Chingada’ de AMLO, igual a 10 ‘casas blancas’
Dice el refranero popular: “El pez por la boca muere”.

Y viene a cuento porque el escándalo de la llamada “casa blanca”, de Angélica Rivera, fue detonado a partir de un reportaje de farándula.

Y los “tesoros” naturales de “La Chingada” de AMLO se conocen a partir de un texto del propio Obrador –Reforma 13 de noviembre–, en donde ensaya “cualidades” narrativas que describen la cuantiosa inversión en una finca con centenares de caobas, cedros y frutales de todas las variedades tropicales, además de una lagunas, un puente y un camino circundante, sin olvidar un camino especial de flores para su amada.

¿Quién paga ese palacio natural que presume y describe el propio AMLO y que dice heredó a sus hijos? ¿Quién paga ese lujo natural si el padre y los hijos no trabajan? El interactivo de “la joya” natural conocida como “La Chingada” se puede ver en http://www.letraroja.com

La “casita” de AMLO en Chiapas tiene una extensión de casi 14 mil metros cuadrados y está valuada en 25 millones de pesos. De manera formal fue heredada a sus hijos –según la 3de3 de AMLO–, y es conocida como “La Chingada”. Se localiza en Palenque, Chiapas y según el tabasqueño “es herencia paterna” recibida en el año 2000, justo cuando se convirtió en Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Según información de Excélsior, el mercado inmobiliario de Palenque asegura que el metro cuadrado en la zona se comercializa en mil 900 pesos, lo que equivale a un costo de 25 millones 347 mil 900 pesos el valor actual de “La Chingada”.

Y para dar contexto a la extensión de “La Chingada”, una casa de interés social –donde viven ciudadanos de a pie en una zona popular–, mide en promedio 40 metros cuadrados. Es decir, que en promedio en “La Chingada” se podrían construir algo así como 333 casas con esas características.

La “casita” que AMLO dijo haber heredado a sus hijos es igual a la mitad de lo que mide la superficie del zócalo de la Ciudad de México; es 13 veces mayor a la superficie del rancho de Javier Duarte que las autoridades detectaron en el Estado de México.

Y si se compara con el rancho de otro pillo, resulta que “La Chingada” de AMLO es apenas 2 mil metros menor que el rancho El Saucito del exgobernador de Sonora, Guillermo Padrés.

Y ya metidos a las comparaciones, el rancho “La Chingada” de AMLO es casi 10 veces más extenso que el predio de Sierra Gorda –donde Angélica Rivera construyó “la casa blanca”–, motivo del escándalo que inició el derrumbe de la popularidad de Peña Nieto.

Sin embargo, y a pesar del cuestionado origen del rancho de AMLO –y que sus características son simulares a los ranchos de pillos como los Duarte de Veracruz y Chihuahua y Padrés–, a pocos escandaliza que López Obrador sea parte de los potentados de la política mexicana.

¿Por qué pocos se enojan y sorprenden? Porque ya no sorprende a nadie el tamaño de su mitomanía y menos la “cachaza” para el cinismo exhibidos por AMLO.

Eso sí, López Obrador dijo que como presidente de Morena gana 600 mil pesos al año –50 mil pesos al mes–, cantidad claramente insuficiente para el mantenimiento de un paraíso natural de cientos de árboles maderables y frutales, como “La Chingada”.

Además, AMLO asegura no tener otros ingresos y aunque dijo que sus viajes los paga con dinero de sus libros, no dijo la cantidad generada por los mismos.

Desde 2012, según su declaración 3de3, AMLO dejó de ganar dinero. En 2012 el Partido del Trabajo y el PRD le pagaban 12 mil 500 pesos al mes. Luego, Honestidad Valiente, A.C. le daba 20 mil pesos al mes, y en todo 2013 y 2014 no tuvo nada de ingresos. ¿Quién pagaba el mantenimiento, el predial, la luz, el agua, las flores y los servicios de un rancho de casi 14 mil metros y que requiere mucho trabajo?

Si no fuera suficiente, el automóvil y la camioneta de AMLO, la casa en Tlalpan –donde vive–, un departamento y dos terrenos en Puebla, serían de su esposa. Y la esposa también paga el menaje de la casa, las obras de arte y las joyas. Nada es de López. De risa loca.

Resulta que López Obrador –igual que Ricardo Anaya–, tiene gastos de potentado; viaja por todo el país y por el mundo, exhibe lujos y dispendios y, al igual que el jefe del PAN, las propiedades y los negocios son de la esposa, hace todo por sus hijos y los ingresos de los dos líderes partidistas casi idénticos; 50 mil pesos promedio.

Y en su ilegal campaña presidencial, AMLO promete el cielo para los pobres, pero vive como potentado.

El milagro de la política; la multiplicación de ranchos y casas con salario de “Godinez”.

Al tiempo.

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