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Juan Latapí
Juan Latapí
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21 Febrero 2016 04:10:39
Es una ciudad bonita
DIFÍCILMENTE ALGUIEN EN SU SANO juicio diría que Monclova es una ciudad bonita y, si alguna vez lo fue, ya no lo es; en todo caso queda por ahí uno que otro paraje agradable.

DIFÍCILMENTE SE PUEDE COMPARAR CON ciudades como San Miguel de Allende, Zacatecas o Saltillo, tan solo por mencionar algunas.

BASTA RECORRER LAS CALLES DEL centro para ver el desorden y la contaminación visual. Por ejemplo, en un domingo por la tarde más que andar es navegar entre basura, y no sólo por la gente atascada sino por la falta de botes para basura.

DESDE HACE AÑOS A NINGUNA autoridad le ha preocupado por cuidar y fomentar el aspecto de nuestra ciudad. Sus prioridades han sido políticas y personales.

ESA ACTITUD EXPLICA HASTA CIERTO punto la apatía que mostramos quienes aquí vivimos y nos vale cuidar el aspecto de Monclova; un claro ejemplo de eso son las banquetas -responsabilidad de los ciudadanos-, que representan una aventura con obstáculos al caminar por ellas, cuando las hay.

Y NI QUÉ DECIR DE la vialidad que ni siquiera sigue al sentido común y mucho menos existe planeación urbana con visión. Basta ver cómo recién se pavimenta una calle se destruye porque algo se les olvidó, porque no quedó bien o hay una fuga de agua.

Y PARA ACABARLA DE AMOLAR la historia de Monclova tampoco es relumbrante. Aquí no hubo batallas decisivas, ni tampoco fue cuna de próceres, ni tumba de héroes patrios, ni se firmaron tratados importantes.

DE LO POCO QUE SE ha aportado a la historia patria es la captura de Miguel Hidalgo, mediante una traición, por lo que le valió a Monclova alcanzar el título de ciudad como recompensa por aquel hecho.

Y AUNQUE LA HISTORIA DE nuestra ciudad es modesta ni siquiera se conoce. En las escuelas Primarias no se enseña la historia local, ni geografía, ni botánica, ni zoología regionales.
Las pocas tradiciones locales se han ido diluyendo y ahora solo son recuerdos de viejos; no se puede querer lo que no se conoce.

UN FACTOR QUE EN NADA favorece a Monclova es su falta de identidad. Por ejemplo, entre otras muchas cosas, a Monterrey se le identifica por su tradición industrial, la Macroplaza, su afición futbolera, etc.; a Saltillo se le identifica por los sarapes, su nivel cultural, etc.; a San Buena se le identifica por sus ferias y por los yukis; a Nadadores por los conos de leche quemada; a Cuatrociénegas por sus pozas, etc. ¿Y a Monclova? Eso de identificarla como la capital del acero no a todos identifica.

LA FALTA DE IDENTIDAD HA llegado a ser un impedimento para poder transformar nuestra ciudad.

Llama la atención que ninguna autoridad municipal, durante décadas, haya siquiera pensado en ello, mucho menos aportado alguna propuesta para tener identidad.

LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA –que son claves en la identidad- nunca han sido prioridades de los gobiernos ya que sus resultados solo se pueden ver a largo plazo. Por eso la ambición política de los poderosos se limita a obras –muchas ellas inútiles y de relumbrón- que se pueden presumir en el corto plazo y no les interesa aquellas cuyos resultados se verán hasta en un par de décadas.

ESTA FALTA DE EDUCACIÓN Y de cultura es la misma que ocasiona que la funcionalidad y el aspecto estético de Monclova no importen. Esto explica el por qué se construyen monumentos carentes de toda estética. Y por cultura no solo se entiende lo relacionado con el arte sino la forma de ser.

ESTAMOS MÁS OCUPADOS Y PREOCUPADOS por la grilla electorera o sindical, por el futbol, el antro de moda, por el cantante de moda, el último modelo de celular, por la ropa de moda o por el último estreno de cine. Aunque conocer todo esto de poco o nada sirve y además en unos cuantos meses se olvidará.

POR SUPUESTO QUE COMO TODAS las ciudades Monclova también tiene aspectos positivos. Por ejemplo la calidad de la mano de obra y la amabilidad de la gente, aunque ambas vayan a la baja, aún persisten. Se debe reconocer que ahora Monclova es más verde a pesar del clima, la mayor disponibilidad de agua entubada lo ha permitido así como la moda ambientalista, pero aún falta.

Cada vez hay más gente que cuida y protege a las mascotas, pero falta ese afecto por el prójimo.

QUERER UN LUGAR IMPLICA CONOCERLO y cuidarlo, y no hacerlo, es despreciarlo. No basta decir que se le quiere sino demostrarlo con acciones de todos de sus habitantes, desde el poderoso encumbrado hasta el más sencillo personaje, con solidaridad y empatía. Nunca es tarde para intentarlo.

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