- ¿Por qué tanto pesimismo, profesor?.
- Porque no lo creo confiable.
- Será por lo menos más confiable, que llegar y formar una hoja de llegada.
- Pues sí, posiblemente más confiable que eso, sí.
- ¿A usted qué sistema le agrada?.
- No, yo no tengo predilección por ninguno, pero… tengo mis dudas.
- A ver. Los funcionarios municipales de Valle de Chalco están muy entusiasmados con este sistema, ya que dicen que gracias a él, las trampas de los empleados van a
dejar de verse.
- Claro, algunos firman por los compañeros que no han llegado.
- A veces unos le hacen el favor a otro y luego los otros les pagan el favor en otra ocasión.
- Pero un escaneador facial no me parece muy confiable.
- ¿Por qué?.
- Imagínese usted que a una señora le hacen la toma de base con un tipo de maquillado. Eso quiere decir que a partir de entonces, debe ir maquillada de igual manera o el
escáner no la va a reconocer.
- Podría pasar. Cierto.
- O bien, el día que no vaya maquillada, va a tener problemas.
- Claro. Y otra cosa que podría pasar, es que la primera imagen tomada a una persona joven deje de funcionar a los… digamos cinco o seis años, cuando las facciones
hayan madurado.
- ¿Y quién dice que no es posible que alguien lleve la fotografía de un compañero de trabajo que no se va a presentar y la ponga frente al aparato y le dé resultado?.
- Eso también es verdad.
- Hay otros sistemas.
- ¿Por ejemplo?.
- El de la huella digital es muy bueno.
- Pero la huella también puede modificarse. El dueño puede sufrir una quemada, una cortada o hasta la pérdida del dedo.
- Sí, pero se puede suplir por la de otro dedo. No es tan grave.
- Claro. Además nadie puede llevarse el dedo del compañero para hacerle “pasar lista” de asistencia. Otro buen sistema es el del iris. Con el iris del ojo también se puede
identificar a una persona.
- Cualquier otro menos este facial.
- Hay quienes aseguran que sí funciona, podría instalarse en otras dependencias.
- Sí, menos en “los Pinos”.
- ¿Por qué?.
- Imagínese cada vez que el PAN pierde una elección con el candidato impuesto por Felipe Calderón, dicen a este se le transforma la cara de tal manera que se pone
irreconocible. Tendría que irse a dormir a palacio nacional.
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