Vera advirtió, en su discruso del 4 de noviembre, que “La recuperación del sentido del trabajo y su inseparable nexo con la calidad y la dignidad de la vida, debe ser la base para la solución de todo lo que significa la migración forzada y sus desastrosas consecuencias: la esclavitud humana, la muerte, las múltiples violaciones de los migrantes y la descomposición de la estructura social empezando por su núcleo, que es la familia. Las personas que viven en los pueblos pobres son las que migran forzadas por las condiciones de miseria, violencia y de persecución política; esos pueblos se quedan sin fuerza de trabajo y con familias desintegradas”, señaló el obispo en el panel “Desafíos del futuro de los Derechos Humanos”.
El dominico apuntó que el problema de la migración no puede desprenderse del neoliberalismo. “Ligado al concepto del trabajo, se encuentra el tema de la economía global. Debido al capital especulativo que proviene de la avaricia y el ambicioso deseo por acumular riqueza en poco tiempo, se ha separado de la economía el fundamental concepto del trabajo, entendido como una acción transformadora de la naturaleza para producir bienes que desarrollan la vida humana, que le dan plenitud y calidad. En la dinámica de la avaricia para acumular bienes, la persona humana, con su dignidad, ha desaparecido de la mente y el corazón humano”.
El obispo, que considera procedente juzgar al presidente Felipe Calderón en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, fustigó a la clase política por transmutarse “en instrumento del modelo económico global” y convertir a los trabajadores en “esclavos del sistema económico”. “Incluso la concepción de un partido político entendido como una institución que tiene una propuesta integral para el desarrollo de un país, está desapareciendo para que quienes aspiran a un puesto público, no vayan con una perspectiva de servicio de los ciudadanos, sino con la ambición de negociar con las grandes compañías nacionales y transnacionales los servicios, que hasta hace un tiempo desempeñaba la función pública”.
Precisó que “El día de hoy todos estos servicios se dejan en manos de la iniciativa privada para sus propios negocios, por lo que el papel de los políticos se ha convertido en el papel de un gestor de concesiones en el que van de por medio ganancias para quien ejerce un puesto público, lo que lleva consigo el aumento del costo de la vida para el ciudadano, y la reducción de sus derechos”.
Para Vera, la consecuencia más grave de esta situación es la ausencia de la justicia que se manifiesta en la desigualdad social y violencia. “El ochenta por ciento de la humanidad consume el veinte por ciento de la riqueza, y el veinte por ciento de la humanidad consume el ochenta por ciento de los bienes producidos en el mundo. Así como la esclavitud moderna es resultado de la inequidad, esta inequidad o brecha entre ricos y pobres, genera violencia”.
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