Cada vez un mayor número de padres, angustiados por la crisis económica agravada por el desmoronamiento de la familia, necesitan ayuda profesional para resolver los problemas familiares: “Para todo se prepara uno, para todo se capacita uno, menos para ser padre, y en estos tiempos de violencia e incertidumbre formar la inteligencia y el corazón de los hijos no es cosa fácil”, comentaba con sinceridad el padre de Adrián al encontrar la solución de sus problemas en una Escuela de Padres, de esas que han surgido en ambos hemisferios -el problema de los hijos es un problema universal-.

Cuenta que reaccionó violentamente cuando el hijo le informa que se va a vivir con los amigos a un departamento. A gritos le reclama todo lo que le ha dado durante 18 años: “Para esto tuve hijos, para que quieran vivir su propia vida tan pronto ganan un sueldo. Me sacrifiqué por ti para que salieras adelante y tuvieras lo mejor, y ahora esto. Tan pronto puedes, dejas el hogar sin más. ¡Eres un desalmado! Bien sabes que necesito tu sueldo para pagar la casa de campo”.

Adrián le dice que no le grite, que ya es un hombre, que trabaja y tiene derecho a disponer de su sueldo y tener su propio departamento. Asegura que ya es mayor y libre para ir y venir con los amigos a la hora que le venga en gana, sin que nadie le diga lo que debe hacer. La casa de campo se adquirió para escalar en ‘status’ social, pero ni él ni sus hermanos fueron tomados en cuenta cuando decidieron comprarla.

El padre, encolerizado, lo empuja: “Pero bien que la has disfrutado con tus amigos ¿no es así?”, las palabras suben de tono y los ánimos también. Adrián logra zafarse de la tremenda golpiza que le propina el padre y ya en la banqueta, aún sangrando profusamente de la boca, le grita: “Jamás me volverás a ver.”

La madre quiere correr tras él: Siente un vehemente deseo de hacer por su hijo todo lo que no hizo durante 18 años. Hubiera querido decirle que estaba dispuesta a escucharlo con paciencia para comprender los verdaderos motivos que lo impulsaron a dejar el hogar. Señalarle los riesgos de vivir en compañía de otros chicos inexpertos: El peligro de las drogas, el alcohol, el sexo. Disuadirlo de esta separación innecesaria. Sobre todo hubiera querido decirle que lo amaba. Pero se detuvo: Ya era demasiado tarde. Lo dejó ir.

Cada día por diferentes motivos un mayor número de adolescentes escapa del hogar. Con motivos o sin ellos los chicos a edades cada vez más tempranas buscan ‘independizarse’ y huyen del cuidado y de la supervisión de los padres y de la familia.

Dicen los sicólogos que hay señales en la relación del joven con sus padres que indican peligro: Se cree incomprendido por ellos. Siente tristeza, rencor, amargura. Busca las drogas para escapar de la realidad. No perdona a los padres cuando éstos cometen errores. Les habla poco. Se vuelve ingrato, los critica y ataca. No les agradece nada. Se vuelve terco. Justifica sus malos actos y no escucha consejos. Defiende la libertad sexual, no le importan ni riesgos ni responsabilidades. Busca amigos incomprendidos por sus padres para sentirse apoyado. Castiga a sus padres cayendo en vicios. Se vuelve, sin darse cuenta, en persona incapaz de amar.

¿Cómo será la familia en el futuro? ¿Mejor o peor que la actual? El factor determinante será el interés que muestren los padres en crear hogares amorosos y unidos: El esmero en cuidar el área afectiva, el área de comunicación y el área espiritual de sus miembros. La familia es y seguirá siendo el vínculo más profundo de los seres humanos y, a la vez, el pilar en que descansa la sociedad. La fuerza social radica en la familia, núcleo ideal para formar ciudadanos íntegros. La misión de ser padres en el mundo cambiante de hoy, es formar la inteligencia y el corazón de los hijos más con el ejemplo de la propia vida que con palabras huecas. Humanizar a los hijos con los valores de la justicia y la solidaridad, la libertad y el respeto, la honestidad y la sinceridad, el trabajo y el servicio, la razonabilidad y la benevolencia es trabajo de titanes, porque antes de enseñarlos, tienen qué practicarlos los padres.

La Escuela de Padres y otros organismos a nivel mundial han nacido para auxiliar a los padres en tan difícil, pero incomparable tarea. Los padres de hoy tienen bajo sus alas a los ciudadanos del mañana. La supervivencia del planeta dependerá de la calidad de las familias del futuro.


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