Parece que muchas veces vamos por la vida tratando de minimizar los riesgos, de ahorrar, de prevenir, de protegernos de todos los males y olvidamos... vivir.

Aunque definitivamente es sano y 100% aconsejable mantener niveles prudentes de ahorro, ser cuidadosos con las finanzas, seguros y demás precauciones, muchas veces olvidamos lo que hace que la vida valga la pena: una dosis de espíritu aventurero.

En el libro “Becoming a Resonant Leader” de Harvard Business Press, los autores exponen el caso de James, un ejecutivo que parecía tenerlo todo. Había logrado trabajos excelentes, hasta posicionarse como vicepresidente de tecnologías de información en una compañía mediana. Tenía además una relación amorosa con sus dos hijas y una excelente relación de pareja. Era devoto de su fe y contribuía parte de su tiempo a los proyectos de la iglesia. Pero no se sentía pleno; él sabía que algo andaba mal, ¿pero qué y por qué? El problema, relatan, es que a James ya no le entusiasmaba su trabajo, ni otros aspectos de su vida. -¿Qué harías si te sacaras la lotería y ganaras 80 millones de dólares? -le preguntaron

-Manejar un camión y cruzar todo el país -fue se respuesta, que sonaba más como símbolo de escape.

-¿Qué te haría sentir realmente pleno, que estás realmente cumpliendo tu propósito de vida? -le volvieron a preguntar.

-Enseñar a jóvenes con desventajas sociales que las computadoras pueden ser instrumentos para su libertad -respondió James.

¡Wow! Esto sí que es una intención clara. Y al expresarla, relatan los autores, la cara de James, y toda su actitud cambiaron; fue como si una luz brillara intensamente. James comenzó a describir cuál podría ser su estrategia, los tipos de negociaciones que podría hacer con empresas y escuelas.

La realidad es que todos tenemos este tipo de intenciones y momentos de gran claridad sobre lo que realmente queremos. Sin embargo, dichos sueños sufren un alto repentino con los pensamientos que les siguen:

1. ¿Cómo lo haré realidad? No veo la forma, la estrategia, los recursos...

2. Yo no soy la persona adecuada.

3. ¿Qué dirán los demás?

4. Necesito ganar dinero... esto no es seguro, es una aventura.

Lo importante es recordar: si una idea, un proyecto, un sueño o intención realmente te emociona y observas que tu semblante se transforma, así como el de James, entonces tú eres la persona adecuada para iniciar o al menos, ser parte de ese sueño. Conforme se desarrolle el proyecto podrás decir si necesitas invitar a especialistas, que permita enfocarte siempre en tus fortalezas.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb