“A las elecciones las veo como un mal necesario. Así como están las cosas, tenemos que aceptar que se muevan los partidos políticos, que son uno de los principales responsables de que el país esté sumido. La bifurcación que ha tenido el crimen organizado, son los partidos políticos. Ellos han permitido que sus candidatos lleguen a ser autoridades con la ayuda del crimen organizado.
“Los principales responsables en la infiltración del crimen organizado en el Estado mexicano, en las estructuras, en la responsabilidad de la función pública, son los partidos políticos. Esto es indudable. En ese sentido, las esperanzas son muy pocas, porque hemos visto en las Cámaras que están actuando por prebendas, por conservar su poder, el pueblo lo tienen a las espaldas. Basta ver las modificaciones que se han hecho para permitir que el día de hoy la industria extractiva esté saqueando al país, que las compañías mineras entren a hacer lo que están haciendo.
“Una de mis propuestas es que se revise la Constitución a fondo, de parte de la estructura académica, como se hizo para la seguridad nacional, con la UNAM. Que se haga un estudio serio a la Constitución, con todas las contradicciones que se le han metido para facilitar que vengan las grandes trasnacionales a apoderarse de este país. Esto nos dice a qué altura está el Poder Legislativo. Entonces ¿qué esperamos de las futuras elecciones? Siempre vamos a estar en manos de los partidos, en manos de las personas que nos pongan, pues la estructura política del país está terriblemente desgastada. De ninguna manera esperamos que dé un cambio en el Ejecutivo y el Legislativo venga una esperanza.
“¿Por qué? Porque la clase política sigue siendo la misma, porque aunque llegue una persona con una mente honesta y con buenas intenciones, se va a encontrar con una estructura minada. El problema del país es la ruptura estructural. No hay otro camino que reestructurar la nación desde la base social. El camino en este momento está en la sociedad civil. Y no solamente estoy hablando de la sociedad civil organizada, sino de los ciudadanos. Tienen mucho más sentido común los ciudadanos que los que deberían tener un concepto de comprender el derecho, la dignidad humana. La ética y el sentido moral se han ausentado de la clase política.
“Si no está la base social (el país) no camina. Quien llegue, tiene que abrir las puertas para que los ciudadanos sean quienes decidan el futuro del país, incluyendo una Asamblea Constituyente muy sui generis, en donde se le permita al pueblo lograr consensos, pasando por encima de los partidos políticos. Representantes morales verdaderos, que garanticen que la nación se va a organizar de nuevo en las bases éticas. La clase política nos ha demostrado que lo que la integra es la falta de ética. Se nos habla de un modo y se actúa de otro. Es un doble discurso. Se nos está diciendo que se está avanzando en la seguridad, y vemos que cada vez las cosas están peores. Se nos dice que estamos muy fuertes en la economía y cada vez se desmiembra más el país. El discurso no coincide con la realidad”.
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