Bastante trabajo espera a las nuevas autoridades policiacas que llegarán a Ramos Arizpe, Coahuila, a partir del primero de enero entrante, pues se han enquistado en ciertas colonias, familias completas de ratas de dos patas.

El principal problema se registra en la actualidad en las colonias Analco, Mirador y El Escorial, señalándose a esta última como la de mayor gravedad por el número de robos a casas que cometen familias que viven ahí mismo o también en los sectores habitacionales de su entorno.

La situación se torna más seria porque es un secreto a voces que algunas de esas familias de rateros tienen protección e impunidad de ciertos elementos de la policía municipal, al igual que de agentes policíacos de la ahora llamada Fiscalía General del Estado, antiguamente conocida como Procuraduría General de Justicia.

Ha llegado a tanto el descaro de esas familias de delincuentes que utilizan hasta automóvil o camioneta pick up para llevarse en su rapiña hasta lo más mínimo.

Víctimas de estos robos al denunciar los hechos les han dado al Ministerio Público, santo y seña de los rateros, al igual que domicilios, pero sin resultado alguno, por lo que se desprende que esas familias de cacos o rateros operan con consentimiento y protección de policías y agentes ministeriales, ya que su apatía e indiferencia para abocarse a investigaciones que con los datos que dan las víctimas no da otra indicación más que hay una perfecta mancuerna de complicidad entre los delincuentes de las policías.

El principal botín de los maleantes está en las casas deshabitadas, de donde extraen todo el cable de cobre correspondiente al sistema eléctrico, al igual que las viviendas en donde sus moradores por razones de trabajo las tienen que dejar solas, así como de aquellas que momentáneamente o por algunos instantes su o sus habitantes las dejan solas para acudir al mercado, hacer visitas al médico, etcétera.

Una, entre otras más, de las familias de ratas de dos patas que los vecinos tienen plenamente identificada tiene su domicilio por el rumbo del bulevar Moctezuma y la calle Copilco.
A esa familia les ha resultado tan fructífera su ilícita actividad que hasta emplean una camioneta pick up para llevarse además de muebles y otras pertenencias de sus víctimas, hasta al perro y perico, como coloquialmente se dice o define a las familias cuyos cacos lo único que no se llevaron es porque la traían puesta y estaban lejos de su propia casa que robaron.
Es una verdad a voces que aún cuando los vecinos se dan cuenta y saben qué familia o familias son las rateras, optan por callar porque temen a represalias y venganzas, ya que a esos delincuentes los consideran y ven como gente mala, con el agravante de que al contar con la impunidad de los polis, es un hecho que nada les harán.

Existe la intención y decisión de que si las nuevas autoridades policiacas que habrán de llegar el primero de enero de 2010 siguen brindando protección e impunidad a esos delincuentes, realizarán manifestaciones públicas frente al edificio de la Presidencia Municipal.
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