De esos grandes ensambles constituidos por músicos que tienen un más que respetable historial por separado —me refiero a grupos como Blind Faith, Cream, Ono Plastic Band, T-Rex, etcétera—, mi favorito es Roxy Music.

Para mí este año no es el de Obama, ni el de Watchmen, ni el del Mundial de Béisbol; ni el del cincuentenario de Alfonso Reyes. Es decir, desde luego que me importan esos eventos, pero para mí, 2009 es el año del regreso de Roxy Music.

Phil Manzanera ya venía anunciándolo desde hace mucho; incluso informó en su página, en 2008, que ya tenían material grabado con la participación de Brian Eno, cuya presencia se mantuvo en duda constantemente.

Se rumoraba que si Eno no participaba en la reunión, se debería a su apretada agenda, (acaba de producir el disco de Coldplay y también está involucrado en lo nuevo de U2), pero desde luego el rumor reactivaba la sospecha respecto a si Eno tendría la capacidad de trabajar de nuevo con Bryan Ferry.

Gran parte de los problemas de Roxy provinieron de la difícil relación entre estos dos genios y desde luego por el choque de personalidades.

Pero en los últimos años habían trabajado juntos en algunos cortes de los discos “Frantic” y “Dylanesque” ambos de Ferry, con canciones producidas por Eno o en las que colaboraba tocando algún instrumento. Reencuentro que nos arrojaba alguna esperanza a los fans.

Se rumora que en 2009 no sólo vendrá su disco, sino también una gira mundial. Ojalá pase por México. En mi humilde opinión Roxy abandera la gran vanguardia musical del siglo 20 junto a Kraftwerk, Bowie, Lou Reed y uno que otro genio salido del Fluxus. Aunque esto sólo lo pongo a discusión.

Siempre me entero tarde de todo: un documental me ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que aquel movimiento noventero llamado “alternativo” no surgió de manera espontánea como siempre creí.

Parece que todo tiene que ver con otro loco genial, que pasó la vida recorriendo Estados Unidos en su búsqueda de demonios (literal, creía que su deber en la vida era derrotar a Satán), escapando de manicomios y tocando con cualquier banda de garage.

Hoy es célebre como dibujante y por una serie de casetes caseros que hoy son de culto. A mí me recuerdan un poco al trabajo de Syd Barret con o sin Pink Floyd.

El documental se llama “The Devil and David Johnston”. David Johnston es ese loco genial, y espero hablar un poco más de él en otras oportunidades. Mientras tanto, si encuentran el documental, véanlo.
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